Managua Portada

Un cadáver en la cuartería del padre Siero

*¿Cómo murió el celador Mario Aguirre Mercado?

*Días antes dos armados con pistolas llegaron y robaron objetos de otros apartamentos

IIa. entrega

Por Bosco León Báez
LA CALLE

La mañana del 13 de noviembre de 1971, el padre Pedro Kathernino Siero, llegó a su negocio de la carretera Sur, en donde alquilaba cuartos, y encontró el cuerpo sin vida del celador Mario Aguirre Mercado, quien tenía dos años de trabajar para el escandaloso sacerdote.

A simple vista se trataba de un asesinato cometido con saña. El cadáver estaba boca abajo en la habitación que ocupaba Aguirre.

El o los asesinos lo amarraron de pies y manos, lo golpearon brutalmente, probablemente con un objeto contundente en la cabeza, los hombros, la nuca y parte del pecho. Vestía una camisa azul y un pantalón negro, estaba descalzo. Aguirre Mercado, habitaba en el barrio San Judas, en Managua, muy cerca de la parada de buses conocida como Los Cocos.

El sacerdote avisó a los familiares de la muerte de su trabajador. Al llegar los hermanos, lo levantaron y vieron una gran mancha de sangre en el piso. Muy cerca de la cama donde estaba el cadáver, escondida en unos vidrios había una gran varilla de hierro. Agentes de policía que llegaron a la escena del crimen concluyeron que con esa varilla podría podría haber sido usada él o los asesinos para quitarle la vida al celador. La familia notó que en su habitación hacía falta mucha ropa y un radio de baterías propiedad del celador.

La quinta del padre Siero no tenía muro de protección, y presentaba un aspecto de abandono. Los periodistas que cubrían el crimen, y los policías, notaron que en el patio había varias gallinas y gallos muertos, talvez causado por una peste.

La investigación

Al llegar la policía ya había un nuevo celador, enviado por el cura párroco de la iglesia de Mateare para apoyar al padre Siero. El sacerdote fue quien vio por última vez con vida a Aguirre, luego abandonó el lugar a eso de las ocho de la mañana.

Los agentes de investigaciones dijeron a la prensa que al llegar el cadáver presentaba rigidez lo que indicaba que había muerto muchas horas antes de ser encontrado. Los familiares le pidieron ayuda al padre Siero para enterrar a su deudo, y éste les entregó C$250 pesos para que lo sepultaran.

El Teniente Ronald Sandoval, de la Oficina de Homicidios de la Guardia Nacional, y quien estaba a cargo del caso, declaró que iniciarían las averiguaciones en los alrededores de la quinta para dar con el o los hechores de tan horrible crimen.

El famoso Padre Siero, casero y terrateniente.

Declara Mons. Obando

El juez a cargo de la causa, Dr. Danilo Matus, solicitó que rindieran declaraciones en el caso el Arzobispo de Managua, Monseñor Miguel Obando y Bravo, en relación a la muerte del celador del padre Siero. El Juez Matus, llegó hasta la oficina del arzobispo para escuchar su declaración.

Monseñor Obando dijo que el sábado 13 de noviembre, entre las 9 y 10 de la mañana, el padre Siero pasó saludándolo con motivo de su regreso de Roma. La plática que sostuvo con él fue corta y recuerda haberlo notado normal, sin ningún nerviosismo. Minutos después nos despedimos debido a que tenía que brindar una conferencia de prensa, expresó al Dr. Matus.

Habla la familia

Al día siguiente, los familiares del finado celador: Petronila, Benito, Secundino y Marcela Aguirre, rindieron declaraciones ante el Juez Matus. Doña Petronila dijo que a su sobrino Mario, nunca le conoció un vicio, “fui la primera en llegar a reconocer el cadáver”, declaró observando que su sobrino tenía señales de estrangulamiento.

Benito Aguirre, hermano del occiso, dijo al Juez, que él había dejado de trabajar con el padre Siero, tres semanas atrás. “Yo le hacía mandados, le rozaba la parte de atrás (de la propiedad) y le barría todo el frente de la casa”. Por su parte, Secundino, hermano de Mario, expresó que él llegaba muy poco a la casa del padre, ya que era muy delicado.

Leónidas Alegría, uno de los inquilinos del padre Siero, declaró que él había llegado hasta el domingo 14 a su cuarto ya que había pasado el sábado en Masaya donde unos familiares. “Mario era un muchacho muy servicial, declaró Alegría, por eso siempre le di muy buenas propinas. En una ocasión Mario comentó que habían ingresado al lugar dos delincuentes armados con pistolas y que se habían llevado varios objetos de los otros apartamentos”.

En nuestra próxima entrega, el padre Siero es citado a declarar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *