Pedro Selva “contraataca” y denuncia a Ofelia Traña
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Pedro Selva “contraataca” y denuncia a Ofelia Traña

  • En la cárcel, el Bambino nicaragüense sintió dolores en el pecho, el lugar donde penetró el disparo que le hizo la enfermera
  • “Es cierto que no soy estudiado, pero no soy estúpido ni asesino para mandar a matar a nadie”, declaró Pedro Selva

IIIa. entrega

Por Bosco León Báez
LA CALLE

El Teniente Robleto, quien estaba de turno en el comando de la Policía de Jinotepe, la noche del jueves 21 de febrero de 1974, envió a una patrulla a buscar al Dr. Flavio Morales, para que llegara a revisar la condición de salud del “Bambino nicaragüense” Pedro Selva, quien había sido detenido en las celdas de ese comando en el proceso de investigación de la masacre de los tres hijos menores de la enfermera Ofelia Traña, la compañera de vida del pelotero.

Según el Teniente Robleto, Selva estuvo quejándose de fuertes dolores en la zona del pecho (corazón) a lo largo de la noche, en el lugar en donde, 25 días atrás, Ofelia Traña, la madre de su hijo menor, le había propinado un disparo. El Dr. Morales fue el médico que atendió a Selva en el hospital de Jinotepe, cuando llegó herido de bala.

Luego de examinarlo, el Dr. Morales declaró a los periodistas, que esperaron en las afueras de la clínica del galeno, sobre la condición del Bambino.

“Tenía pocos días de haber salido del hospital producto del balazo que me propinó Ofelia”, dijo a su vez el jugador. “No tengo la menor idea de quién o quiénes asesinaron a mi hijo menor y a las dos criaturas de Ofelia. Cuando me di cuenta de los hechos, me fui personalmente a entregarme a la policía, debido a que ella me estaba achacando el delito, diciendo que yo había contratado a dos hombres para que la asesinaran a ella y a las tres criaturas”.

“Yo no soy estúpido para mandar a hacer eso”, agregó Pedro Selva. “Es cierto que no soy estudiado, pero no soy estúpido ni asesino para mandar a matar a nadie, mucho menos a la carne de mi carne”, agregó con mucha tristeza.

“Lo que sucede es que ella es excesivamente celosa. En una ocasión me dijo que, si yo la dejaba, “te lo juro que te mato a vos, a los niños y después me mato yo”. Esta sentencia me la dijo hace como un año”, agregó Selva.

Al ser preguntado si Ofelia podría haber cometido tan espantoso hecho, Pedro respondió “todo puede suceder. Todavía no he podido ver a mi hijo, como ustedes ven no puedo salir ya que estoy detenido”.

Selva también declaró que un par de meses atrás, había recibido unos escritos anónimos diciéndole que lo iban a matar. Las amenazas las comentó a Ofelia “quien solo se ponía a reír”.

“Este problema con esta mujer se va a acabar cuando yo esté bajo siete cuartas. Aunque salga inocente de este asunto les puedo asegurar que mis enemigos no descansarán hasta verme muerto. Ella me ha hecho un gran daño, y aún con todo esto, ella no descansará en seguirme haciendo más daño”, dijo el miembro del Salón de la Fama del béisbol nacional.

Hasta el lunes 26 de febrero de 1974, diez personas habían rendido declaración ante el Juez de Distrito de lo Criminal de Jinotepe, Dr. Armando Picado Jarquín, quien instruyó la causa de los tres hermanitos Traña y el supuesto atentado sufrido por la madre de ellos, Ofelia Traña.

Pedro Selva, su esposa Rosa María Gordon Mitchell, y su tío Salvador Selva Munguía fueron los primeros en declarar ante el judicial. A los tres se les indagó por estar supuestamente involucrados en el crimen, pero todos ellos negaron los cargos. Selva, su esposa y su tío Salvador, manifestaron ser inocentes de las acusaciones imputadas y dijeron conocimiento alguno de los hechos que se estaban investigando, ni saber quién o quiénes dieron muerte a los niños. De los tres detenidos solo Selva y su tío están detenidos, Rosa María, la esposa del pelotero vivía con una hermana de éste y es originaria de la Costa Atlántica.

Antes de rendir su indagatoria, Selva presentó un escrito ante el Juez solicitando una audiencia de ley para defenderse y nombró a su defensor, el abogado Regalado Altamirano Campos. En ese mismo escrito el pelotero denunció el homicidio cometido en la persona de su hijo Félix Pedro, de escasos dos meses de edad, y pidió al Juez que se le tomara su declaración como ofendido. Selva y su tío llegaron al juzgado fuertemente custodiados por miembros de la Guardia Nacional, y cuando llegaron a las oficinas del judicial, éste ordenó que no dejaran entrar al público. Solamente permitió la entrada a los periodistas.

En nuestra próxima edición, declaraciones de testigos de los hechos.

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