Los celos de Ofelia la cegaban
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Los celos de Ofelia la cegaban

  • El padre de las niñas la acusó de tener un carácter violento a causa de los celos con él, y años después con Pedro Selva
  • Médico concluye que los niños fueron asesinados con cuchillos muy bien afilados y no con agujas hipodérmicas
  • El Bambino nicaragüense se somete a la justicia y comparece ante el juez

IIa. entrega
Por Bosco León Báez
LA CALLE

El Juez de lo Criminal de Managua, Dr. Armando Picado Jarquín, giró una orden de captura contra el señor Salvador Selva, tío de Pedro Selva, miembro del Salón de la Fama del béisbol nacional. Ambos debían rendir sus declaraciones indagatorias por la causa que se estaba investigando: el macabro asesinato de los hijos del “Bambino” nicaragüense ocurrido la noche del 20 de febrero de 1974, en Jinotepe, Carazo.

El Juez Picado Jarquín llegó al hospital en donde Ofelia Traña, madre de los niños asesinados, laboraba desde hacía más de 12 años y en donde fue internada a causa de las heridas en el ataque criminal cometido en su vivienda. Luego de las declaraciones de Ofelia, de oficio enfermera, el judicial dijo a la prensa nacional que la señora estaba lúcida y que sus declaraciones habían sido congruentes.

El Juez agregó que la mujer, en sus declaraciones, dijo que a altas horas de la noche llegaron a su casa en el barrio del hospital, dos hombres altos, uno delgado y el otro grueso. Que los dos hombres habían entrado a su vivienda violentando la puerta de la calle y quebraron una regla que servía de tranca. Uno de ellos le dijo que Pedro les había pagado y que llegaban a vengarse. “Luego no me di cuenta de nada más”, declaró Traña. El Juez Picado conversó con el Dr. Quintana, quien la había intervenido quirúrgicamente en el hospital, y éste le dijo que la paciente estaba en vías de recuperación.

En los diarios y estaciones nacionales de radio se dijo que los niños habían sido asesinados con una aguja hipodérmica, pero el Dr. Quintana negó esta versión, asegurando que los tres menores habías sido asesinados con arma corto punzante y que el asesino había usado más de un arma, pudiendo ser un navaja o un cuchillo, ambos con mucho filo. Lo que más llamó la atención fue que las tres criaturas y la madre de estos, presentaban heridas cortopunzantes en la misma región del cuello, los niños no soportaron las lesiones que afectaron la tráquea, falleciendo según el forense, por “asfixia”.

El niño estaba como dormido

La niña Lourdes Gutiérrez Traña, de 8 años, sufrió la herida más profunda, pues la punta del arma blanca le llegó hasta la columna vertebral. La mayor, Doris Gutiérrez Traña, 10 años, presentaba una herida en la región anterior del cuello que también le afectó la tráquea. El tierno de dos meses, Félix Pedro, quien era el único hijo de Selva, también tenía una lesión en el cuello que le afectó la tráquea. Los ojos los tenía entreabiertos dando la sensación que estaba dormido.

En el momento que Pedro Selva llegó al juzgado declaró a los periodistas que la noche anterior al suceso, él se encontraba en el cine viendo la película “La novia de Drácula”. Después que salí del cine, me fui donde estaba viviendo, y me tomé una pastilla para dormir que me había recetado el doctor. Me di cuenta del horrible crimen cuando el Dr. Selva me llegó a avisar y al salir a la calle y al escuchar los comentarios sobre el hecho, me fui a entregar para deslindar responsabilidades.

Llega el padre biológico de las niñas

Mientras tanto, el padre de las dos niñas, Juan Ignacio Gutiérrez, al momento de llevarse los cuerpos sin vida de sus dos hijas, dijo a los periodistas que la noche antes del suceso, Doris la mayorcita le envió con su tía un mensaje el cual decía: “Papito ¿nos vas a venir a ver hasta cuando estemos muertas?”.

Lo que sucedió es que las dos niñas estaban con gastroenteritis, y él no había podido enviarles el medicamento. “Voy a solicitar a las autoridades que les practiquen autopsias a los cuerpos de mis hijas”. Cuando le preguntaron si sospechaba de alguien, de inmediato respondió, “si”, de Ofelia.

“Ahorita que entré a la casa a retirar los cadáveres de mis hijas, no vi ninguna señal de violencia en la puerta”, anotó sorprendiendo a la prensa.

Gutiérrez tenía un poco más de seis años de estar separado de Ofelia Traña. “Días después que la mujer le disparó a Pedro Selva, empecé hacer los trámites con un abogado para quitarles a las niñas”, relató entre sollozos.

“Ofelia era bien celosa, ese fue el motivo de nuestra separación. Me amenazó de muerte en varias ocasiones, eran insoportables su malacrianza y sus celos. Lo mismo le hacía a Pedro, hasta que un día ella le metió un balazo”, declaró.

Según el padre biológico de las niñas, éstas recibirían un homenaje póstumo en la escuela General Anastasio Somoza García, en donde estudiaban. Los maestros y alumnas harían guardia de honor y además ofrecerían un responso en la iglesia de Jinotepe.

En nuestra próxima edición, declaraciones de Pedro Selva.

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