La masacre de los hijos de Pedro Selva
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La masacre de los hijos de Pedro Selva

  • Uno de los crímenes más horrendos de la historia del Siglo XX
  • El Bambino nicaragüense sigue siendo el mejor toletero del béisbol nacional

Preámbulo

Por Bosco León Báez
LA CALLE

Antes de iniciar esta nueva serie sobre los crímenes más estremecedores del Siglo XX en Nicaragua (la semana pasada terminamos con el del Chacal de Tacaniste) debemos poner en contexto a la figura central del caso.

Comenzamos con los datos estadísticos de uno de los peloteros más grandes que nuestro béisbol ha parido. Se trata de Pedro “El Bambino” Selva, quien brilló en una época en que nuestros jugadores de béisbol eran realmente buenos. Soy profano en estas lides aunque fanático de primer orden, puedo asegurarles, amigos lectores, y muchos de ustedes sobre todo los que ya andamos arriba de los 60, dirán que tengo razón. En aquellos años los jugadores de béisbol se partían el alma en el terreno de juego, le tenían amor a la camiseta sin importarles nada. Estos de ahora, viven más pendiente de su peinado, la vestimenta Millenuim, y el carrito último modelo que los espera en el parqueo del estadio.

Eran los tiempos la mayoría de los peloteros eran parte de una constelación que no tenían sucesores. En ese marco de estrellas, Pedro Selva era la máxima figura. No tenía un cuerpo formado en gimnasio alguno, pero tenía la fuerza y la habilidad que lo volvió el más temido de los bateadores de entonces.

Los jugadores de hoy no hubieran podido batearles a pícheres del calibre de Juan Oviedo, Aubrey Taylor, Antonio Chévez, Sergio Lacayo, Julio Juárez, Porfirio Altamirano, Denis Martínez y compañía, los cuales imponían respeto desde el box. Sin embargo, para el Bambino Selva, estos tremendos lanzadores, no fueron obstáculos para construir una de las carreras más deslumbrantes para un bateador en los campeonatos nacionales de nuestro béisbol.

Con un estudioso y experto

Para realizar este trabajo recurrí a las estadísticas proporcionadas por uno de los más estudiosos de nuestro béisbol, el cronista deportivo Tito Rondón.

Nos dice que la primera vez que Selva se puso un uniforme de béisbol fue en 1959, con el equipo “Sastrería Gentleman” de Jinotepe. En ese primer juego mostró las señales de que sería un temible bateador al conquistar, ese año, el liderato de jonrones. Jugó en la categoría Mayor “A” hasta el año 1969, sobresaliendo en todo este período como líder en jonrones. Llegó a la Primera División en 1970 con el equipo “Ladrillería San Juan”, de Carazo, logrando terminar siendo novato como líder en carreras empujadas y subcampeón en jonrones.

El equipo de béisbol de Carazo nace en 1971. Selva sobresale a la ofensiva al alcanzar la triple corona, la cual mantuvo por tres años consecutivos. En 1975 es llamado a la Selección Nacional para participar en la Copa de Béisbol celebrada en Canadá. Un jonrón del Bambino nica le garantizó a Nicaragua la medalla de Bronce.

Selva es dueño de cuatro de las cinco triples coronas de bateo de la historia. Ernesto tiene la otra y después nadie ha podido repetir esta hazaña, la cual consiste en ser el mejor en promedio de bateo, más jonrones y más carreras empujadas.

Fue el bateador más temible de los 70, ganó cinco títulos de jonrones, cinco coronas de carreras producidas y cuatro campeonatos de bateo. Selva se retiró con el récord de cuadrangulares con bate de madera con un total de 16.

Tito Rondón nos dice que Selva no utilizó el bate de aluminio en la temporada de 1975, de modo que de ser así, aún sería el rey del jonrón con bate de madera, porque ese año envió 28 pelotas a las graderías. La prueba que tiene Rondón es que en ningún periódico de la época el Bambino aparece con un bate de aluminio en sus manos.

Tito agrega que sin duda alguna nadie ha podido superar al Bambino en frecuencia de jonrones. Conectó un cuadrangular cada 13.8 turnos a lo largo de su carrera y su gigantesco promedio de slugging fue de .618, cifras que lo sitúan como uno de los bateadores más destructivos en la historia de nuestro béisbol.

Solo pudo jugar diez años. Los jueces lo llamaban “El Caballero del Béisbol”, por su disciplina, respeto y amabilidad ya que en toda su carrera deportiva nunca fue expulsado del terreno de juego. Le dispararon en el corazón y salió avante.

En 1974 lo acusaron de haber asesinado a sus tres hijos menores. La tragedia lo afectó mucho. En 1979 estuvo a punto de ser fusilado por la revolución y murió en 1998 a la edad de 54 años.

En nuestra próxima entrega, el jueves 21 de febrero de 1974,  encuentran degollados a los tres hijos menores de Pedro Selva.

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