Portada

Sicario mexicano ejecutó 350 asesinatos

  • Tres historias sangrientas sobre la crueldad de los carteles de México
  • A este narco lo acusan de más de 350 asesinatos en México: él se declaró inocente en EEUU
  • Asesino de la total confianza del Chapo Guzmán

Isaías Alvarado
Univisión

Mario Núñez Meza, quien es considerado uno de los hombres de confianza del capo Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, fue extraditado por el gobierno de México, poco antes de Navidad a los Estados Unidos. La Fiscalía estadounidense afirma que ‘El M-10’ es uno de los responsables de la sangrienta guerra ocurrida en Ciudad Juárez, México, hace unos años.

El hombre que supuestamente dirigió las operaciones del Cartel de Sinaloa en el estado de Chihuahua y quien se cree es responsable de más de 350 asesinatos en México, se declaró inocente en una corte federal de Texas, esto un mes después de su extradición, confirmó el Departamento de Justicia (DOJ).

Mario Núñez Meza, alias ‘El M-10’, considerado uno de los hombres de mayor confianza del narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, negó haber trabajado para el crimen organizado durante su comparecencia inicial en un tribunal federal en El Paso, según la Fiscalía estadounidense.

Este capo fue mencionado por su apodo en el juicio contra ‘El Chapo’ en Brooklyn en enero de 2019. En audios que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) presentó como evidencia, se escucha a ‘El M-10’ conversando por teléfono con Guzmán sobre operativos policiales en uno de los territorios controlados por el cartel. Mencionaron a un gobernador que estuvo en su nómina, pero su nombre no fue revelado.

“¿Y tú has tratado de hablar o mandar hablar con ese gobernador? ¿Cuánto tiempo va a tener la gente (agentes policiales) ahí?”, le preguntó ‘El Chapo’ a su operador en el norte de México.

“Sí, con él tenemos el contacto -pues- diario, se puede decir”, le respondió ‘El M-10’.

“Si hay comunicación con él pues está bien fácil”, le explicaba Guzmán, quien entonces era el criminal más buscado del mundo.

Junto a ‘El Chapo’ Guzmán y su antiguo socio Ismael ‘El Mayo’ Zambada, Núñez Meza encabeza una acusación por narcotráfico interpuesta en el Distrito Oeste de Texas de la Fiscalía Federal. Otro señalado es el sanguinario José Antonio Torres Marrufo, alias ‘El Jaguar’, a quien extraditaron en mayo de 2019.

Este caso se enfoca en la sangrienta guerra que desataron en Ciudad Juárez contra los sicarios de los hermanos Carrillo Fuentes, quienes tuvieron las riendas del Cartel de Juárez. Esta batalla elevó la tasa de homicidios a tal nivel que ese municipio llegó a ser considerado uno de los más peligrosos del mundo.

Cuando ‘El M-10’ fue detenido en un hotel de esa localidad en agosto de 2013, el entonces gobernador de Chihuahua, César Duarte, lo vinculó a “cientos de homicidios” en ese estado y en Durango. “Este personaje es uno de los más agresivos y sangrientos, y él mismo ha confesado diversos crímenes”, dijo.

Se alegó en ese momento que su célula criminal estaba detrás de al menos 350 asesinatos, incluyendo los de tres agentes antisecuestro y varios policías en distintas ciudades de Chihuahua. Algunas de sus víctimas fueron encontradas en fosas clandestinas en el estado de Durango.

Mientras corría la sangre en Ciudad Juárez a finales de la década del 2000, aumentaba la influencia de ‘El Chapo’ en uno de los pasos de frontera más importantes de México. En esa época, Núñez Meza, también apodado ‘El Mayito’, estuvo en la lista de los 122 criminales más buscados por el gobierno mexicano.

‘El M-10’, quien alguna vez fue policía municipal en Chihuahua, fue extraditado sigilosamente a Texas poco antes de Navidad, de acuerdo con la Fiscalía. Aún no se ha programado su siguiente audiencia.

Uno de los sicarios más salvajes

The New York Times

La muerte es moneda corriente en el país. Aquí, un capo narco cuenta cómo ejecutaba a sus víctimas, cómo se convirtió en “soplón” de la policía y cuáles fueron las consecuencias.

Los reclutas enfilaron hacia un claro donde un grupo de entrenadores con la actitud severa de los sargentos de instrucción formaba una hilera apretada, tapando algo. “¿Cuántos de ustedes han matado a alguien antes?”, preguntó uno de los instructores. Unas pocas manos se dispararon hacia arriba.

Los entrenadores se separaron, dejando ver un cadáver desnudo, cara arriba, sobre el pasto. Uno de ellos puso un machete en la mano del hombre que tenía más cerca. “Descuartizá ese cuerpo”, ordenó.

El recluta quedó paralizado. El instructor esperó, después se desplazó hasta atrás del recluta aterrorizado y le disparó una bala en la cabeza, matándolo. Enseguida le pasó el machete a un adolescente desgarbado mientras los demás observaban, mudos de asombro.

El adolescente no dudó. Al ofrecérsele la chance de demostrar que podía ser un sicario, la aprovechó, según dijo. Una chance de tener dinero, poder y lo que más ansiaba, respeto. Que le tuvieran miedo en un lugar donde el miedo era moneda corriente.

“Quería ser un psicópata, matar sin ninguna piedad y ser el sicario más temido del mundo”, afirma, refiriéndose a aquella escena.

Como a los otros reclutas, un cartel de drogas conocido como Guerreros Unidos lo había enviado a un campo de entrenamiento en las montañas. Había imaginado ejercicios sobre el terreno, corridas matinales, prácticas de tiro. Ahora, junto al cadáver, todo lo que hacía era contener el impulso de vomitar.

Cerró los ojos y dio el golpe a ciegas. Para sobrevivir debía aguantar hasta el final. El entrenamiento haría el resto, purgándolo de miedo y compasión.

“Me sacaron todo lo que quedaba de humano en mí y me hicieron un monstruo”, sostiene.

Al cabo de pocos años se convirtió en uno de los máximos asesinos del estado mexicano de Morelos, en un instrumento de los carteles que desgarran la nación. En 2017, con apenas 22 años, había tomado parte en más de 100 asesinatos, asegura. Las autoridades confirmaron aproximadamente unos doce de ellos solo en Morelos.

Cuando la policía lo atrapó el año pasado, podría haberse enfrentado a más de 200 años de prisión. Pero en vez de enjuiciarlo, las autoridades vieron una oportunidad, una chance de desarmar el cartel desde adentro. Hicieron de este asesino la pieza central de una operación policial extraoficial que desmanteló el cartel del sur de Morelos, y dio como resultado el arresto y condena de docenas de sus integrantes.

Para los investigadores el sicario fue una mina de oro, un libro de referencia completo sobre la industria del asesinato en el estado. Para él, el gobierno fue una cuerda salvavidas.

Desde luego, el sistema legal de México no estaba preparado para un acuerdo de esta clase.

La nación tiene un solo programa oficial de protección de testigos, de nivel federal, y pocos confían en él dentro de las fuerzas de seguridad. Las filtraciones, la corrupción y la incompetencia lo han arruinado.

Matan de 100 balazos a cantante de narcocorridos

El cantante de narcocorridos Luis Carlos Mendoza García y su hermano “Ronny” Mendoza García, quienes formaban parte del grupo musical Los Ronaldos, fueron asesinados en Ciudad Obregón, en el estado de Sonora, en México

Según testigos, varios sujetos dispararon contra la camioneta donde las víctimas viajaban con rifles de asalto por lo que la unidad quedó con decenas de impactos de bala de arma larga.

 Autoridades acordonaron la escena de inmediato y solicitaron el apoyo de Servicios Periciales para iniciar las averiguaciones previas, ya que había casquillos percutidos en el suelo además de los cuerpos sin vida. El Servicio Médico Forense acudió para llevar a las víctimas a un anfiteatro y seguir con las investigaciones del caso en la Fiscalía General de Justicia del Estado.

Según la versión que se maneja hasta el momento, la camioneta fue interceptada por los agresores cuando circulaba por una transitada vialidad y dispararon en repetidas ocasiones contra las personas que se encontraban a bordo.

El joven apenas había anunciado el estreno de un video musical el cual se estrenaría este lunes mediante redes sociales.

Al parecer era dueño de su propio estudio de grabaciones de nombre “El Diamante Records“, el cual anunció que detendrá labores el mismo sábado que fue asesinado, y el cual reanudaría actividades el lunes 15 de julio, por motivos de expansión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *