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Bóer, León y Dantos lucharán por la supremacía

Oscar Mejía Velásquez
La Calle

Inició el Campeonato Germán Pomares Ordoñez y los análisis son interminables para calcular cuáles son los equipos favoritos de la campaña. Lo único en que hay, de entrada un acuerdo, es que Dantos, Bóer, León son los candidatos para batallar por la supremacía del béisbol de primera división.

Basta con echar una mirada metódica a los rosters, ver cómo están construidos los equipos, y la conclusión no es complicada para saber qué conjuntos dominarán la contienda.

Hay una brecha abismal entre los equipos que resalta a la vista, no es culpa de los que organizan el torneo, lo esencial es que los mejores jugadores buscan estar cómodos con sus salarios asegurados y los únicos solventes económicamente son Bóer, Dantos y León. Es entendible, desde todos los puntos de vista, porqué estos peloteros están entregados a su trabajo.

La otra cara de la moneda es que afecta a una competencia equilibrada, quizás no sea el detonante para alejar a los aficionados de los estadios pero son detalles para un estudio exhaustivo de las temporadas venideras. Hay que ser menos permisivos con los jugadores pinoleros que reciben su baja en las organizaciones de Grandes Ligas, ellos prácticamente eligen dónde y con quién jugar, sin cumplir con los reglamentos.

La regionalización sigue siendo una buena idea, pero en la actualidad, con tres años de jugar en un club local más un cambio de dirección en la cédula, basta para cambiar de aire. Varios peloteros lo han hecho, debilitando así al team que pertenecían. Por eso deben descubrirse otras fórmulas para no desvirtuar el propósito de que los fanáticos se sientan identificados con los peloteros de su zona.

Los Leones de León pretenden rugir y ser voraces, su objetivo es repetir la hazaña del año anterior, volviendo a subir la cúspide de los campeones, cuentan con los mismos exponentes excepto el ex Grandes Ligas Arístides Sevilla, bajo la dirección del manager Sandor Guido, que todavía no siente la frustración de perder una final. Norlando Valle, Emmanuel Meza, Marvin Martínez son sus principales cañoneros, la única debilidad está en la receptoría, cuentan con dos jóvenes promesas, que aún siguen en la vía de aprendizaje. El pitcheo con Wilber Bucardo, Junior Téllez, Joaquín Acuña y Fernando Carmona son suficientes para ayudar a detener las embestidas de los rivales.

Los Dantos han trabajado arduamente con sus equipos infantiles, juveniles, que han sido artífices de su competitividad por el título. En la nómina han inscrito nueva sangre con sed de triunfos, nombres como Omar Mendoza, William Rayo, Felipe Aguilar, Mike Loaisiga, Leonardo Ortiz son una realidad de nuestra pelota, los directivos y cuerpo técnico han depositado en ellos la confianza de que van a consagrarse como extraordinarios peloteros. Se combinarán con gente de experiencia como Ronald Garth, Ofilio Castro, Rafael Estrada, no hay margen para fallar.

Mientras que el Bóer no ha descubierto la manera de acertar con una nueva generación propia de sus academias, no han trabajado en ese aspecto, mantienen la misma base de peloteros de la edición anterior, más la incorporación de Isaac Benard, hijo del ex grandes ligas Marvin Benard, actual manager de la Selección Nacional. Hay “tronqueros” que van a destruir con sus largos batazos las graderías ubicadas detrás de las bardas. Es una plantilla similar al año pasado, el talón de Aquiles es otra vez el pobre pitcheo, después del derecho tirador Roger Marín que es una garantía todo es incierto.

Chontales, Rivas, Estelí, Costa Caribe, pretenden estar en la lucha, una sorpresa de estos clubes cambiaría el rumbo del próximo campeón.

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