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Réquiem para el doctor y capitán Cedeño

  • Condenado a 18 años de cárcel, solo pasó seis meses en prisión
  • Lo mandaron al hospital Militar para atenderlo por “desórdenes siquiátricos”
  • No fue procesado por la justicia penal civil ni degradado en público como lo mandaba el reglamento

XIV y última entrega

Por Bosco León Báez
LA CALLE

El Mayor GN Oscar Morales Sotomayor, condenado por el asesinato de David Tejada Peralta y meses después por el crimen a sangre fría del Dr. y Capitán Fernando Cedeño fue dado de baja como indeseable de la Guardia Nacional y enviado a los tribunales comunes para que fuera juzgado por su segundo crimen.

Después de consumar el crimen del Dr. Cedeño, “Moralitos” fue juzgado por una Corte Militar que cual recomendó su baja, como indeseable de la Guardia Nacional, sentencia que fue confirmada por la autoridad revisora a cargo del General Guillermo Noguera, Jefe del Estado Mayor.

De acuerdo con la competencia territorial, el Juez de Distrito del Crimen de León, Dr. Orlando Flores Vidaurre, conoció la causa contra Morales Sotomayor, el proceso investigativo y conclusivo estaba muy adelantado lo que facilitó el juicio criminal.

El Dr. Noel Pereira Majano, expolítico liberal ya fallecido (13 de junio de 2011) se personó como abogado defensor de Morales. Llamó poderosamente la atención de los medios informativos y de la población en general que la promoción de mayor rango militar de la GN intervino en el proceso contra el criminal.

Los fiscales, en los dos procesos, fueron José Ramón Silva Reyes y Gonzalo Evertz, ascendidos de Mayores a Tenientes Coroneles en ese período. También fue ascendido el Capitán Preboste de los dos procesos Alberto Gutiérrez Flores, de Capitán a Mayor.

Remiendo a la sentencia

Todo estaba preparando para el acto de degradación de “Moralitos”, cuando la Autoridad Revisora, en este caso el General Guillermo Noguera, Jefe del Estado Mayor de la Guardia Nacional, le fue propuesta una modificación a la sentencia.

El General Noguera aceptó la modificación a la sección 288 del (CEM) Código de Enjuiciamiento Militar, en que se eximía al procesado de la pena de degradación a la cual había sido condenado por la Corte Militar que lo condenó.

Según el reglamento, la pena se aplicaba en una ceremonia pública durante la cual un oficial de superior jerarquía le quita al acusado las insignias de su rango. La disposición ceremonial estivo vigente todo el tiempo de la existencia de la Guardia Nacional. La única vez que esta pena fue suspendida, fue en el caso del Capitán Gabriel Castillo quien había participado en la primera intentona de rebelión contra el General Anastasio Somoza García.

Aunque la baja militar y el traslado a los tribunales comunes ya se había anunciado, el funcionario judicial, Juez de Distrito del Crimen, Dr. Orlando Flores Vidaurre, no recibió a tiempo la comunicación oficial y la respuesta a los mensajes que con anterioridad había enviado para la remisión del reo Morales. Sus peticiones no habían recibido respuesta alguna.

Mientras tanto, Fernando Cedeño Fernández, padre del asesinado Capitán Cedeño, tenía listo a dos abogados que se encargarían de la acusación en los tribunales comunes. El padre dijo que también estaban listos los testigos del asesinato, entre ellos el Ingeniero Sergio Delgado, el agricultor Enrique Sequeira y el agente vendedor José Gutiérrez. Las declaraciones de ellos, ante la Corte Militar, se complementaron de forma que no dejaron dudas sobre la culpabilidad de Moralitos.

Nunca fue juzgado

Moralitos nunca pasó a manos de los tribunales comunes, la sentencia de la Corte Militar fue de 18 años de prisión, de los cuales únicamente cumplió apenas unos seis meses. Luego fue trasladado al Hospital Militar para ser tratado por supuestos “desórdenes psiquiátricos” ya que según Morales, todas las noches escuchaba la voz del Dr. Cedeño.

Con el terremoto de diciembre de 1972 y ayuda de sus custodias el Mayor GN Oscar Morales Sotomayor escapó a Guatemala en donde vivió hasta 1980.

En la capital chapina instaló un pequeño restaurante con el nombre de “El Vigorón”. Luego fue a vivir a la ciudad de Miami, en la Pequeña Habana.

Carmen, la hija del Dr. Cedeño, había llamado asesino a su padre durante el proceso investigativo, y acudió a las oficinas de Migración de los Estados Unidos al darse cuenta de que Moralitos estaba intentando recibir la visa de residencia del gobierno norteamericano.

Ella presentó la documentación legal ante Migración sobre el juicio en Nicaragua por el asesinato de su padre. La oficina rechazó la solicitud de Morales por lo que tuvo que vivir el resto de su vida de forma ilegal, escondido de la migración estadounidense.

Murió a la edad de 78 años, sin pagar por los dos crímenes cometidos y que estremecieron al país, los asesinatos de David Tejada y del Dr. Fernando Cedeño.

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