Salud y Ciencia

La humedad causa dolor en las articulaciones

  • Investigadores trabajan en los problemas crónicos que les causan dolor

BBC Mundo

El abuelo tenía razón: el dolor de las articulaciones se lo causaba la humedad.

Esa es la conclusión de un reciente estudio que señala que las personas que sufren problemas de salud crónicos, como la artritis, son más propensas a sentir dolor durante días húmedos.

Hasta ahora muchos atribuían al frío el empeoramiento del dolor, pero en realidad no ha habido mucha investigación sobre el efecto del tiempo en las dolencias físicas.

Pero la investigación de la Universidad de Manchester, que estudió a 2,500 personas y recopiló sus datos vía teléfonos inteligentes, encontró que los síntomas son en realidad peores en los días más cálidos y húmedos.

Los científicos esperan que los resultados marquen el camino hacia más investigaciones para encontrar las razones de eso.

Es común escuchar a una persona quejándose del dolor de rodilla porque el tiempo está malo, generalmente cuando hace frío. Algunos inclusive dicen que pueden pronosticar el tiempo basados en cómo se sienten sus articulaciones.

Pero analizar cómo los diferentes estados del tiempo y temperaturas afectan el dolor ha sido difícil. Estudios anteriores han sido realizados sobre grupos muy pequeños o durante un período muy corto.

Este estudio, sin embargo, llamado “Nublado con posibilidad de dolor”, reclutó a 2,500 personas con artritis, fibromialgia, migraña y dolor neuropático de todas partes de Reino Unido.

Ellos registraron sus síntomas de dolor todos los días, durante un período de entre uno y 15 meses, mientras que sus teléfonos archivaban el tiempo en el lugar donde se encontraban.

Los días húmedos, ventosos y de baja presión atmosférica aumentaban las probabilidades de experimentar más dolor de lo normal como en un 20%.

De manera que si alguien tenía probabilidades de cinco en 100 de pasar un día doloroso cuando el tiempo era promedio, esas aumentarían a seis en 100 durante un día húmedo y ventoso.

Días fríos y húmedos también aumentaban el dolor.

No obstante, no encontraron un vínculo con sólo la temperatura o la precipitación.

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