Reportaje

La historia del blue jean en Nicaragua

  • El primero en traer los clásicos Levi´s a Nicaragua fue la tienda Nomar
  • Fueron fabricados en Nicaragua… “el robo”… el terremoto mató el negocio

Por Bosco León Báez
LA CALLE

Los que ya cumplimos más de 60 años, nos acordamos cuando nuestros padres a mediados de la década de los 60, nos pusieron unos pantalones azules con remaches en las bolsas y bastante toscos. La primera vez que los vi fue en 1965, la tela de estos pantalones era bien resistente y de color azul intenso.

Mi difunto padre -Róger “El Chino” Róger León Carranza- me entregó el primero de uno de estos pantalones acompañado de un regaño disimulado. “Vamos a ver si a este pantalón lo vas a romper”.

Según mi padre la primera tienda que los trajo a Nicaragua fue la de Ramón Morales, dueño de la Nomar. ¿De dónde viene el nombre del negocio? A que el dueño le puso su nombre al revés (Nomar=Ramón), y estuvo ubicada en la Avenida Roosevelt de la vieje Managua.

Unos meses más tarde los empezó a vender la tienda Venus que entró en la competencia. Los principales clientes de estos pantalones eran los finqueros debido a su resistencia y durabilidad.

Al cabo de unos meses el pantalón ya tenía nombre, el famoso y aún sobreviviente “Blue Jeans”. Cuando el “jeans” llegó al país, la clientela favorita -además de finqueros y trabajadores del campo- fuimos los que vivíamos en la ciudad.

Comenzamos a usarlos cuando los rockeros de inicios de los 70 lo pusieron de moda en la música y películas. Con la aparición del movimiento hippie, el blue jeans fue la fórmula ideal para lucir a la moda con las camisetas t cotonas manchadas, acompañado de caites y/o sandalias. Aunque parezca mentira las principales marcas de blue jeans que empezaron a llegar a Managua en esos años fueron el Levi´s y el Lee.

La moda comenzaba a cambiar de la vestimenta hippie, aparecieron camisas, camisetas con diseños sicodélicos, mientras que el jeans seguía siendo el rey de los pantalones.

Made in Nicaragua

En noviembre de 1971, la casa Levi´s de los Estados Unidos suscribió un contrato con la fábrica de Hilados y Tejidos El Porvenir, S.A., propiedad de Somoza, para variar, para que fabricara y confeccionara pantalones para hombres y mujeres para la exportación. Las zonas francas aún no existían en el país.

El contrato incluyó una cláusula de exclusividad para la producción, lo que prohibía a la fábrica nicaragüense vender cualquier excedente o descarte en el mercado local. El acuerdo era drástico: Hay que quemarlo. Y así lo hicieron.

Pero esa cláusula nunca “existió” para un par de supervisores de línea de la fábrica. Aliados con dos bodegueros, los dos avispados trabajadores comenzaron a sacar los jeans descartados por control y calidad, de seis en seis, por alguna falla durante la cocida del pantalón. Fue un pecado que los pantalones que le podían servir a un montón de personas fueran a ser quemados, me comenta uno de esos supervisores que hoy a sus casi 70 años sonríe al contarme esta anécdota.

“No era robo”

“Que te quede bien claro”, dice con un tono de seriedad, “no era robo, lo que nosotros hacíamos era “rescatarlos” del fuego y nada más. Es que ni te imaginas, te daba una lástima que por un desvío que tenía la máquina de coser en la costura para los de control de calidad ya no servía”, nos dice la fuente cuyo nos reservamos a petición de él.

El primer contrato de producción de pantalones jeans Levi´s finalizó en mayo del 72 y el segundo contrato arrancaría, según la administración de la fábrica, en noviembre de ese año. Pero, hubo un atraso en cuanto a la llegada de la tela al país y la producción nuevamente arrancó hasta el lunes 11 de diciembre, el corte de la tela y la armada del pantalón se llevaron unos 10 días por lo que no se pudo armar un solo pantalón debido al terremoto del 23 de diciembre del 72.

En la década de los 80 los jeans desaparecieron del mercado nacional, salvo una que otra tienda los vendía en el Centro Comercial Managua, debido a que sus dueños iban a comprarlos a los Estados Unidos y luego los vendían a precios inalcanzables para los mortales como yo.

Pero la fábrica colombiana Fabritex, confiscada a Somoza en sociedad con unos colombianos fabricaron un jean muy bueno al cual le llamaron “Jean Pierre”. Estos jeans fueron vendidos en los comisariatos de los centros de trabajo del estado revolucionarios a precios regalados, y una calidad insuperable.

Con la llegada del nuevo milenio, el jeans al igual que el whisky Johnny Walker sigue tan campante.

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