Managua

El sangriento negocio de Plasmaféresis

  • Una planta industrial que gozaba de exoneraciones fiscales para comprar la sangre a los nicaragüenses
  • La historia de un grupo de empresarios cubanos que contribuyeron a la debacle al régimen de Somoza
  • Un “Drácula” moderno que se aprovechaba de la miseria de los pobres

Con esta primera entrega, el Semanario La Calle inicia una serie de reportajes sobre lo que fue en Nicaragua la empresa “Centroamericana de Plasmaféresis” S.A. (CAPSA), conocida popularmente en nuestro país únicamente como “Plasmaféresis”, cuyo giro del negocio era comprar la sangre humana de los nicaragüenses

Ia. entrega

Por Bosco León Báez
LA CALLE

Comprar la sangre humana ha sido el negocio más rechazado en la historia del país. A eso se dedicó un grupo de empresarios cubanos, que llegaron de Miami, para crear “Centroamericana de Plasmaféresis” S.A. (CAPSA), “Plasmaféresis” como la conocimos todos.

En la década de los 70, hasta el mismo Drácula hubiese sentido vergüenza de participar en esta “moderna” orgía sangrienta.

Pero ¿qué es el plasma y para qué sirve?  Según Wikipedia es el componente mayoritario de la sangre, representando aproximadamente el 55% del volumen sanguíneo. El plasma es la fracción acelular de la sangre y se obtiene al dejar a la sangre desprovista de células como los glóbulos rojos y los glóbulos blancos. Está compuesto por un 90% de agua, un 7% de proteínas, y el 3% restante por grasa, glucosa, vitaminas, hormonas, oxígeno, dióxido de carbono y nitrógeno.

En la actualidad, países con grandes avances en la medicina usan nuevas técnicas para crear alternativas de salud y de estética. El Plasma Rico en Plaquetas o PRP, tiene un gran auge en la medicina estética como tratamiento antienvejecimiento ayudando a desintoxicar, nutrir, revitalizar, mantener y equilibrar las células de la piel. ¿Cuáles son los requisitos para donar plasma? Todos los donantes de plasma deben tener, por lo menos, 18 años, debe de pesar por lo menos 110 libras, someterse a un examen médico y a pruebas para detectar enfermedades de transmisión como la hepatitis y el VIH.

El 23 de agosto de 1971, el Diario Oficial, La Gaceta, publicó el decreto #190 con la escritura de constitución de la compañía para extraer (comprar), procesar y exportar la sangre.

Centroamericana de Plasmaféresis S.A (CAPSA) fue fundada por José Rogelio Gómez Maribona, Pedro Manuel Ramos Quiroz, Benigno Castro Toirac, todos de nacionalidad cubana, sus acciones sumaban hasta el 50 por ciento, con lo que tenían control de la empresa.

Los socios nicaragüenses fueron José Rolando Santamaría McNally y Frank Kelly Tórrez, el primero con un 30 por ciento y el segundo con un 20 por ciento de las acciones. En la lista de los “nicas” apareció como director Fausto Álvarez Bolaños, quien no suscribió el acta de constitución.

El negocio se estableció en el kilómetro 4 de la Carretera Norte en el antiguo local de la desmotadora Los Manguitos y los telares El Porvenir, propiedad de Somoza, en la carretera norte.

Eugenio Dudkiewiez, un conocido financista inglés quien por muchos años fue el supervisor de los negocios de Somoza y Presidente del Banco de Londres y Montreal Ltd, figuraba entre los ejecutivos de Plasmaféresis. Dudkiewiez les sugirió a los socios el local vacío en la carretera norte en donde funcionó la desmotadora Los Manguitos. El grupo concertó una entrevista con el presidente Anastasio Somoza Debayle para presentarles a sus socios y la empresa como tal.

Pedro Ramos llegó a Nicaragua con la idea de montar un negocio de plasma, traído a Nicaragua por ciudadanos de origen cubano quienes hicieron una investigación sobre el tema y encontraron que el Departamento de Salud de Estados Unidos había certificado que Nicaragua por tener “los estándares de salud y nutrición” que permitían operar un negocio de ese estilo en Nicaragua. Este tipo de negocio era lícito en Estados Unidos.

Las cubanos que trajeron a Ramos eran enemigos del régimen revolucionario de Cuba y conocían a Somoza. Cuando el mandatario recibió al grupo, reunión Ramos le dijo: “Tengo el interés de montar este negocio en Nicaragua”, Somoza le contestó: “Si es lícito en Estados Unidos, es lícito aquí”.

Ramos era ginecólogo de profesión y llegó a Nicaragua a mediados de los años setenta como parte del contingente de cubanos anticastristas que se movían por el continente haciendo negocios a la sombra de sus contactos políticos.

Ramos y Fausto Álvarez Bolaños tenían una empresa en Managua dedicada a importar artículos eléctricos (radios, secadoras de pelo, licuadoras y abanicos) llamada Empresas Internacionales S.A. que hacía competencia desleal a los empresarios establecidos y además defraudaban al fisco porque trabajaban con doble facturación, las que titulaban “A” para decir aduana y la otra “S” para los socios.

En nuestra próxima edición quienes eran los que vendían la sangre.

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