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Fiscal pide baja deshonrosa para Moralitos

  • Dramático discurso conclusivo del Mayor GN Gonzalo Evertz ante la corte militar investigadora
  • Cuatro testigos lo señalaron en el tribunal y declararon haberlo visto la mañana del 13 de abril de 1970 en puerto Somoza, a bordo de un jeep y armado
  •  “Yo soy el que le limpia sus armas, el Mayor me ordena que siempre tenga bien limpitas a sus “criaturas”

XII ENTREGA
Bosco León Báez / La Calle

El Fiscal de la Corte Militar de Investigación, Mayor GN Gonzalo Evertz, presentó tres testigos en el caso del asesinato cometido por el Mayor GN Oscar Morales Sotomayor contra el médico y Capitán Fernando Cedeño el lunes 13 de abril de 1970.

El primero de los testigos fue Carlos Alberto Novoa, quien laboraba en Puerto Somoza hoy Puerto Sandino. El Fiscal le preguntó si conocía al Mayor Morales, Novoa contestó “claro que sí, es el señor que está sentado a mi derecha. La última vez que vi al Mayor Morales fue el lunes 13 de abril, iba manejando un jeep marca Nissan color amarillo y sin techo, el cual conducía en la carretera interna de Puerto Somoza como a las 9 y media de la mañana de ese día”.

El Fiscal Evertz presentó además al Cabo GN Juan Campos, quien prestaba sus servicios en la Tercera Compañía. El Fiscal le preguntó si tenía conocimiento que el Mayor Morales tenía armas. Campos contestó que sí, una Magnum calibre 357, una carabina Winchester calibre 30 y una metralleta.

-¿Y cómo sabe usted tanto de las armas del Mayor Morales?, preguntó el Fiscal.

-Campos: “Yo soy el que le limpia sus armas, es más el Mayor me ordena que siempre tenga bien limpitas a sus “criaturas”.

-¿Quiere decir que usted reconocería cada una de estas armas?

-Campos: “Indudablemente, yo las limpió dos veces a la semana”.

El Fiscal solicitó a la Corte un permiso para ir a traer las armas que le habían sido confiscadas a “Moralitos”. Al regresar se las mostró al cabo quien al verlas dijo: – “Estas son las armas”.

El tercer testigo de la Fiscalía fue el señor Cristóbal Moreno Castillo, 34 años y guarda de Aduana en Puerto Somoza. Moreno llegó vistiendo una camisa a cuadros y un pantalón negro, entró sudando y nervioso al recinto de la Corte. El Fiscal le preguntó si podía identificar al Mayor Morales, Moreno Castillo se puso de pie y señaló al acusado.

“La última vez que lo vi fue en Puerto Somoza conduciendo un jeep amarillo y acompañado de otra persona”, agregó.

Una vez que el testigo Moreno Castillo terminó de declarar, el Fiscal llamó a uno más, al señor Hermógenes Tórrez, 54 años, quien laboraba en la administración de Aduana de Puerto Somoza.

El Fiscal le preguntó si conocía al Mayor Morales y si se encontraba en la sala, Tórrez se puso de pie y volviendo a ver a Morales lo saludó y éste le devolvió el saludo.

-¿Usted cuándo fue que vio al Mayor Morales? El testigo contestó que el lunes 13 de abril en Puerto Somoza, “andaba manejando un jeep amarillo, andaba vestido con un blue jeans y una camisa a cuadros, lo acompañaba un señor quien estaba sentado a su lado, el Mayor Morales andaba una pistola fajada al cinto y llena de tiros”.

Luego de las declaraciones de los testigos el Mayor Evertz pidió en el acto la baja de las filas de la Guardia Nacional para el Mayor Oscar Morales Sotomayor, en la forma que lo establezcan las autoridades correspondientes. Además, el Fiscal pidió que el Mayor Morales fuese enviado a la orden de los tribunales de justicia ordinaria para ser juzgado por el delito cometido, así como el establecimiento de la responsabilidad de las autoridades que permitieron el asesinato del Dr. Cedeño, al gozar éste de una libertad irrestricta cuando se suponía estaría cumpliendo una sentencia de ocho años de reclusión.

Al escuchar las peticiones, Morales y sus abogados palidecieron por lo que representaba el comienzo de los alegatos de conclusión.

“Mi corazón de soldado viste crepones negros cuando un miembro de nuestras fuerzas armadas comete un crimen como éste que hoy viste de luto nuestra patria”, dijo el Fiscal en su alegato conclusivo. “Mi intervención, como hombre y soldado, no podría descender a darle golpes a un caído -refiriéndose a Morales-, solamente estoy cumpliendo con la encomienda de hacer prevalecer la justicia. He cumplido con la sección octava del Código de Enjuiciamiento Militar, he demostrado que el hecho se cometió, que el indiciado lo cometió, que tenía toda la intención criminal de cometerlo, por esto solicitó que el Mayor Morales se enjuiciado por los tribunales comunes luego de su baja del ejército al que ha causado tanta deshonra”, concluyó Evertz.

En nuestra próxima edición, los alegatos de los abogados de Morales.

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