Reportaje

De saco y corbata vende helados, sorbetes y frutas

  • José Ramón Miranda: “Esta ropa me fue dada desde que entregué mi vida a Dios”.
  • Quiere estudiar inglés y construir una casita para su familia
  • Su número de celular es 87892338 para quienes le ofrezcan ayuda y alcanzar sus metas

Texto y fotos:
Martín Paizano Sevilla
Especial para La Calle

Quienes toman los buses de las rutas que salen o pasan frente al Mercado Carlos Roberto Huembes, de Managua, se sorprenden al ver a un joven que sube ofreciendo a los pasajeros helados, sorbetes o frutas. Eso es normal en Nicaragua, miles de vendedores ambulantes a diario se ganan la vida ofreciendo toda clase de productos.

Sin embargo, este caso tiene algo muy especial. El vendedor del que contamos en este artículo sorprende a quienes aún no lo han visto porque cuando hace su trabajo siempre viste de saco y muchas veces de corbata, como si fuera su uniforme diario o si estuviese listo para atender algún evento especial.

A pesar del calor de Managua y sobre todo la exposición a los rayos solares para quienes laboran en estas condiciones, esto no le impide lucir siempre elegante para ofrecer sus helados, sorbetes o frutas.

“Me arrodillé ante Dios”

Su nombre es José Ramón Miranda Mejía, habita en el Barrio Los Ángeles en Managua en donde ha vivido sus 23 años de vida. Explica que su forma de vestir no es una estrategia de mercadeo para vender más y llevar el sustento para su señora que está embarazada y para su niña de 5 años.

“Es la forma de Dios” que hace que vista así. Así nos lo explica, lo mismo que dice a quienes le preguntan por qué anda de saco y corbata, como si fuera un ejecutivo de empresa o algún embajador.

“Yo les digo que esta ropa me fue dada desde que entregué mi vida a Dios y si él quiere que me vista así, así lo haré, por lo que me felicitan y me compran mis productos”, afirmó José Ramón al Semanario LA CALLE.

Miranda Mejía contó que desde hace un año y medio sube a los buses que pasan frente al Mercado Huembes, unas tres veces a la semana, para vender sus productos con los que obtiene suficientes ingresos para alimentar a su familia, “Cuando uno es joven a veces tomamos caminos equivocados, pero yo siempre me arrodillé ante Dios y Él un día me habló a través de un niño de siete años, y como dice Jeremías “Clama a Mí y yo te responderé”. Desde entonces abandoné lo malo que ofrece el mundo y decidí seguir el camino de Dios que no me ha desamparado, desde entonces mucha gente me ha ayudado y a mi familia no le falta el pan de cada día”, expresó.

El saco y la corbata fue una señal de Dios, asegura. Es lo que le puso en sus manos en momentos muy difíciles y así lo tomó. Desde entonces los usa para trabajar y para testimoniar su propia conversión.

“Aunque no nos falta la comida y siempre Dios nos bendice, también aspiro a otro trabajo mejor para comprar una casa propia para vivir con mi señora e hijos, quiero seguir estudiando, quiero estudiar inglés para conseguir un mejor empleo y si alguien puede ayudarme mi celular es el 87892338, sea para una beca, un mejor trabajo o un terrenito para mi casa, Dios lo bendecirá”, concluye José Ramón, el vendedor de helados y frutas que amablemente ofrece sus productos en las rutas que pasan por el Huembes.

Siempre vestido de saco y corbata como un alto ejecutivo, a pesar del inclemente sol capitalino, ofrece sus helados, frescos y sorbetes.

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