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Managua se desborda en la vela del Dr. Cedeño

Foto. El ataúd que contiene los restos del Capitán Cedeño es subido al camión blindado de la Guardia Nacional, para llevarlo al cementerio. Puede verse la gran cantidad de personas que asistieron al entierro. 

  • Cientos de personas acompañaron los restos del médico militar al Cementerio General de Managua
  • Juez de León levanta el autocabeza de proceso y pide auxilio al juez Guillermo Vargas Sandino en Managua
  • Comisión de la GN al mando del Coronel Ernesto Rugama Núñez investiga lo ocurrido en León

IV entrega

Por Bosco León Báez
LA CALLE

La vela del doctor y Capitán Fernando Cedeño, asesinado a sangre fría por el Mayor Oscar Morales Sotomayor, el lunes 13 de abril de 1970, fue todo un acontecimiento en la vieja Managua, la calle de la Colonia Militar, frente a la explanada de Tiscapa, donde residía la familia Cedeño en la casa número 6, tuvo que ser cerrada al tráfico vehicular debido a la inmensa cantidad de personas que asistieron al velorio.

La viuda, doña Doris Pineda ordenó quitar de la cabecera del féretro la ofrenda floral que había enviado el General Anastasio Somoza Debayle y la primera dama Hope Portocarrero de Somoza, y agregó “pongan la del comité de barrios urbanos y rurales de Managua”, a quienes acudía, como médico, a dar consultas sin que cobrar un solo centavo. También pidió poner a la par de esta ofrenda una del dispensario San Lázaro.

Los primeros mandos militares que llegaron a la vivienda fueron el General Narciso Torrentes, los Coroneles Francisco Bodán, Egberto Bermúdez y Ronald Bermúdez. Otro que llegó temprano fue el Mayor José Ramón Silva Reyes. Un teniente de apellido Navarrete, miembro de la Compañía de Ingeniería y Abastos, colocó la bandera nacional en el féretro del doctor Cedeño.

A las 9 de la noche llegó a la vela una ambulancia de la Cruz Roja Militar, al mando del Teniente Vallecillo, habló con doña Doris para informarle que por órdenes del General Somoza, el cuerpo del doctor Cedeño sería llevado al Hospital Militar para efectuarle una radiografía con el fin de determinar con precisión la bala y los daños causados por el disparo del Mayor Morales.

A la una de la mañana del miércoles 15 de abril de 1970, los restos mortales del doctor Cedeño regresaron a su casa de habitación procedente del Hospital Militar. La vela continuaba con cientos de personas llegando a expresar sus condolencias a la familia de Cedeño. A las tres de la tarde, el carro fúnebre llegó para trasladar a su última morada al destacado médico militar. Los llantos de los hijos y esposa se escuchaban en las afueras de la casa lacerando el silencio de respeto y dolor de los asistentes.

“Mami, mami”, exclamaba la hija de 12 años del matrimonio, Carmen Cedeño Pineda, tratando de calmar a su madre Doris, quien lloraba inconsolablemente. “Llora Doris”, le decían sus amigas y familiares, “desahógate de una sola vez, no te reprimás”, eran algunos de los consejos que las amigas le daban a la viuda.

“Ojalá y Dios quiera esta vez que sí se haga justicia”, dijo la viuda.

Comienza el juicio

El sepelio fue acompañado por varios cienes de personas de todos los estratos sociales hasta llegar al cementerio general. Cuando el féretro con los restos del doctor Cedeño eran bajados a la bóveda, los llantos y lamentos de la familia del finado eran inconsolables.

El Juez del Distrito del Crimen de León, Dr. Orlando Flores, envió al Juez Local del Crimen de Managua, Dr. Guillermo Vargas Sandino, un oficio para que tomara declaraciones a la viuda Doris Pineda. También envió un exhorto al médico forense, Dr. Fernando Valle López, para que remitiera el dictamen médico legal sobre las lesiones presentadas por el cadáver del Capitán Cedeño.

El Juez Flores levantó el autocabeza del proceso y pidió a las autoridades competentes la remisión del Mayor Oscar Morales Sotomayor para que declarase ante su autoridad.

Mientras tanto, el Dr. Adolfo Díaz Corrales dijo que si “Moralitos” era pasado a los tribunales comunes, él se personaría para acusarlo como abogado de la familia Cedeño. El Dr. Díaz era un conocido criminalista leonés y consideraba que el delito del Mayor Morales Sotomayor era un “crimen brutal” y que la Corte Militar debería de remitirlo a los tribunales comunes. “Tengo pruebas suficientes que llevaran a la condena de Moralitos”, dijo.

En tanto, los miembros de la Corte Militar de Investigación, presidida por el Coronel Ernesto Rugama Núñez, e integrada por el Mayor Gonzalo Evertz y dos oficiales más, visitaron el lugar de la tragedia, en el km 57 de la carretera León-Managua, También fueron al Fortín de Acosasco, en donde supuestamente el Mayor Morales estaba cumpliendo la condena de ocho años por la muerte de David Tejada. Concluyeron el recorrido en el Comando de León entrevistando al Coronel Adrián Gross, quien les entregó la carabina M-1 y otras armas que portaba Morales el día de los hechos.

En nuestra próxima edición. Viuda del Dr. Cedeño no rinde declaración ante el Juez Vargas Sandino.

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