La Guerra del Fútbol cuyas heridas aún duelen
Reportaje

La Guerra del Fútbol cuyas heridas aún duelen

  • Los 50 años del enfrentamiento armado entre Honduras y El Salvador en julio de 1969

Bosco León Báez
La Calle

Entre el 31 de mayo y el 21 de junio de 1970 se llevó a efecto la Copa Mundial de Futbol en México.

Honduras y El Salvador alistaban sus oncenos luego de la eliminación de Guatemala y Costa Rica. Ambos países definirían al representante de Centroamérica en dos partidos a realizarse en Tegucigalpa y San Salvador.

El 8 de junio de 1969 se llevó a cabo en el partido de ida entre El Salvador y Honduras en la capital hondureña. Los aficionados hondureños pasaron toda la noche en las afueras del hotel en donde se hospedaba el equipo visitante, haciendo ruidos, insultando a los seleccionados para que no durmiesen y que los jugadores llegaran al campo de juego desvelados y cansados.

El partido fue intenso, estuvo empatado a cero casi todo el encuentro hasta que en el último minuto un gol de José “La Coneja” Cardona le dio la victoria al equipo hondureño. Las prensas de ambos países agitaron a las barras que llegaron al clímax.

El partido de vuelta se jugó una semana después, el 15 de junio en el estadio Flor Blanca de San Salvador con goleada de la selección salvadoreña 3 a 0. Al sumar tres puntos las reglas d e te rminaron que debía jugarse el de desempate y el que resultara ganador clasificaría al Mundial. El partido se realizó el 27 de junio en el estadio Azteca de la ciudad de México.

Ruptura de relaciones

El gobierno de El Salvador rompió relaciones diplomáticas con Honduras un día antes del encuentro de desempate, provocando que la tensión alcanzara el color de hormiga. El día del partido en el Azteca los aficionados de ambos países fueron ubicados en extremos opuestos de las graderías para evitar enfrentamientos. Al medio las autoridades mexicanas colocaron a cinco mil efectivos policiales.

El equipo salvadoreño se llevó la victoria 3 a 2, logrando por primera vez en la historia su pase a un Mundial y haciendo que estallara el conflicto. Honduras aprovechó la derrota para expulsar del país a cientos de miles de inmigrantes salvadoreños y los dos países acabaron declarándose la guerra.

La derrota del onceno hondureño fue el fósforo encendido al galón de gasolina para iniciar la cruenta batalla entre ambas naciones. Pero la verdadera crisis se produjo luego de que cientos de salvadoreños que vivían en Honduras fueron objeto de persecución y expulsión de ese territorio. La reforma agraria que afectaba a campesinos inmigrantes salvadoreños, las políticas migratorias y el excedente de mano de obra, fueron en l práctica el verdadero detonante.

A esto se suma el lamentable papel de la prensa de ambos países que calentaron los ánimos durante los meses anteriores. El fútbol ayudó a enardecer aún más los ánimos y la histeria patriótica la cual se convirtió en un motivo más para desencadenar el conflicto.

El conflicto armado empezó 17 días después del partido en México, y se extendió del 14 al 18 de julio de 1969, cuatro días sangrientos que también fueron conocidos como la Guerra de las 100 horas”, o la Guerra del fútbol”.

En el conflicto murieron al menos cinco mil personas y otras veinte mil resultaron heridas. Uno de los detalles insólitos de esta guerra es que los dos ejércitos usaron el mismo tipo y color de uniforme, portaban idénticas armas y hablaban el mismo idioma, obviamente un conflicto fratricida entre dos países vecinos que habían convivido durante siglos.

Oficialmente transcurrió de las seis de la tarde del 14 de julio a las 10 p.m. del 18 de julio de 1969, hace 50 años. El Salvador era gobernado por el general Fidel Sánchez Hernández y Honduras por el general Oswaldo López Arellano. Con el terremoto en Managua de 1972, los presidentes de ambos países decidieron abrir las fronteras para que fluyera la ayuda a Nicaragua de manera efectiva y poder ayudar a los damnificados.

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