El tiempo en que Managua perdió la inocencia
Managua

El tiempo en que Managua perdió la inocencia

  • Medio siglo del rock y el hipismo y cómo llegaron a Nicaragua
  • La música que cambió la mentalidad de la juventud de los años 60 y 70

1ERA ENTREGA

Bosco León Báez
La Calle

Con este trabajo iniciamos una serie especial sobre el impacto que tuvo la revolución cultural del rock and roll y el hipismo que “explotó” en el mundo hace 50 años en el concierto de Woodstock (20 de agosto de 1969).

En este recorrido les mostraremos, amigos lectores, la transformación de la Managua de hace 50 años hacia una ciudad más moderna y cosmopolita. Esto nos ayudará a retratar el despertar del “sexo, drogas y rock and roll” que los sesentones y setentones de hoy vivieron hace medio siglo.

Vamos a realizar un vuelo sin pasaporte ni visa al recuerdo culminando con el 50 aniversario del festival musical más grande que se ha realizado en la historia.

En 1967, Managua era un pueblón con aspiraciones de llegar a ser una ciudad. Muchas de las calles que cruzaban la capital por sus puntos cardinales no eran pavimentadas. A finales de ese año, comenzamos a escuchar en las radioemisoras una canción que le dio un importante giro a la juventud de esos años.

La canción “San Francisco” cantada por un intérprete totalmente desconocido para nosotros, Scott McKenzie, caló en lo profundo de cada ser juvenil. Con un ritmo pegajoso y una letra espectacular, la canción invitaba a todos a conocer la ciudad (San Francisco) que serviría de sala-cuna al movimiento hippie. “Asegúrate de usar algunas flores en tu pelo”, dice el estribillo.

Eso de ponerse flores en el pelo no era ajeno a Nicaragua, la costumbre exclusivamente de las mujeres nicaragüenses provenía de muchísimos años atras, sobre todo en el campo, las bailarinas de folklore, que adornaban su cabello con flores de Sacuanjoche.

A través de una revista mexicana que alquilaban en las afueras del Hotel Nicaragua, cerca del cine Trébol, llamada POP, es que nos dimos cuenta que esta canción no era de McKenzie, sino de John Phillips, el famoso “Papa John” del conjunto The Mamas and the Papas, amigo de McKenzie. Por eso la similitud melódica y lírica entre San Francisco y California Soñadora.

El hipismo llegó de romplón

El movimiento social y contracultural llamado “hipismo”, llegó a nuestro país a través de la clase pudiente. La escasa pero influyente clase media nica recibió en los 60 a Los Beatles y a grupos con un rock más estructurado como Los Rolling Stones, The Doors y The Who, algunos de cuyos integrantes rompían sus g u i t a r r a s durante el show.

Los jóvenes, varones y mujeres, iniciaron así el desafío a sus padres queriendo ser “hippies”.

Pero, antes de ese momento, los chavalos y chavales se vestían de la misma manera, parecían uniformados, pantalones serios de colores fijos, camisas manga largas en los hombres y vestidos en la mujer.

La moda del hipismo lo cambió todo, le dio color y sabor a todo. Vestimentas más cómodas para ambos sexos. La ropa cambió radicalmente y se inclinó a lo simple, rústico para demostrar la rebeldía frente al status quo. Así se abrieron paso los blue jeans, las cotonas hindú y los accesorios estrafalarios.

El cabello comenzó a usarse lo más largo posible, los hombres dejaron crecer sus bigotes y barbas de considerable tamaño y los que tenían el pelo crespo se hacían de una vez un hermoso “afro”. La creatividad se abrió paso y nos volvimos diseñadores cambiando los colores a las camisetas blancas o negras con colores vivos y chillantes a punta de colorantes artificiales de Putnam que comprábamos en las farmacias.

La guerra de Vietnam

El movimiento hippie desafió al sistema norteamericano cuando los jóvenes agregaron a su gigantesco cambio un tema político que se volvió permanente: finalizar la guerra de Vietnam. Y en general de todas las guerras.

A mediados de los 70, los jóvenes nicaragüenses comenzaron a pedir el fin de la dictadura somocista. También reclamaban el derecho al placer libre, el derecho a vestirse como uno quería, sin convencionalismos, a usar el pelo largo. El movimiento se esparció por todo el planeta y claro, se coló rápidamente en el país.

Con todo esto llegó la “revolución sexual” y consigna “Haz el amor, no a la guerra”.

Un aspecto relevante en ese movimiento fue el uso indiscriminado de las drogas y estupefacientes, principalmente marihuana y el LSD (ácido lisérgico).

En un abrir y cerrar de ojos, empezamos a ver y sentir las tendencias del hipismo. Los que teníamos más de 14 años, de la noche a la mañana nos volvimos hippies. Don Balto Baca, uno de los miembros del consejo de ancianos de mi barrio, cuando nos veía con el nuevo look, pelo largo, pantalones acampanados y camisetas teñidas, nos decía: “¿Y esa cochonería?”

-“Es que somos hippies, le contestó su hijo Donald.

-“No jodan ustedes son hippies muertos de hambre”, respondía don Balto.

En nuestra próxima entrega los primeros grupos musicales de Managua.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *