En defensa del petit pois
Managua

En defensa del petit pois

  • Ni “imperialista” ni “invasionista”
  • La cuznaca y otros platos nacionales

Por Bosco León Báez
LA CALLE

Un grupo de amigos con más de 50 años de cultivar esta poderosa amistad, unos vecinos del mismo barrio de antes del terremoto de 1972 y otros a los conocimos en el trajín de la vida hablamos de un tema que no es poca cosa. No lo tomen a política o anti… nada.

“Alfredito”, miembro de grupo es del barrio Candelaria de Managua y le decimos así por su estatura, de más de seis pies, y su peso corporal, arriba de las 300 libras. Él dice que no es gordo, sino que hermoso.

Él es un pensionado de INSS y como él dice ahora pasa escuchando radio y viendo televisión porque “ya trabajé lo suficiente y mis responsabilidades se acabaron”.

Alfredito comienza la plática. “Estuve viendo el programa Diálogos del Mediodía, con Allan Téfel y Xavier Reyes. Ese día Xavier hablaba de que el “petipoá”, según los diputados Filiberto Rodríguez y José Antonio Zepeda “criminalizaron” y calificaron de “invasionista” e “imperialista” al “petipoá”, dice sumamente enojado.

“Estos dos o son brutos o se hacen. Para darme cuenta mejor de esta soberana locura me puse a ver por la noche el canal de televisión de la Asamblea para ver con mis propios ojos la ley que aprobaron y a la cual le pusieron “Fortalecimiento y Promoción de las Tradiciones, Costumbres y Gastronomía del pueblo nicaragüense como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación”.

“No grité de arrechura porque tenía la nariz tapada, ya que es la única manera que vos podés ver ese canal debido al mal olor que sale de la boca de esos diputados cuando hablan. Díganme ustedes -dice- cómo no voy a estar arrecho con semejante salvajada. Según estos defensores de la comida nica, el petipoá tiene que tener prohibida la entrada al país porque amenaza al arte culinario nacional”.

¿Y la comida nica?

“Quiero ponerles varios ejemplos”, agrega Alfredito. “Dónde han visto que un indio viejo, un pescado seco, almíbar, cuznaca, iguana en pinol, mondongo, vaho, sopa de queso y cienes de comidas nuestras llevan el tal petipoá. Estos legisladores no son brutos, son idiotas, parece que nunca han degustado un plato de iguana en pinol, en ninguna parte y por ningún lado esta delicia lleva petipoá. Estos inteligentes padres de la patria también se arrecharon con las uvas, pasas y ciruelas. Después le volaron merengue a lo que llaman comida chatarra tales como el hot dog y las hamburguesas, ya que, según estas garrapatas del erario público, por estas comidas tan deliciosas la gente deja de comer comida tradicional”.

“A lo mejor estos diputados que ganan camionadas de reales, les pagan sus tarjetas de crédito, gasolina, libres de introducción y tantas cosas, son los que no comen nuestras comidas de todos los días. En mi casa diario se come lo nuestro, el gallo pinto no puede fallar, ni la crema, el queso y todas las delicadezas de nuestra comida. Estoy seguro que en la casa de ustedes es lo mismo”.

“Claro, dijo Miguel Espinoza, en tono de arrechura, cuando salgo a comer algo distinto es cuando me pagan la jubilación pero todos los días es mentira. Yo no tengo salario de diputado para ir a un restaurante todos los días, por lo tanto tengo que comer mi salpicón, sopita de res o de cola, carnita desmenuzada y todos los demás platillos que tenemos aquí y los que mencionó Alfredito ninguno lleva petipoá”.

“Es una locura completa”

“No amigos -dice Noel Cabrales- lo que pasa que éstos célebres ciudadanos con el color que tienen ya no salen a ningún lugar donde vendan el petipoá, el hot dog y las hamburguesas. Se imaginan ustedes al tal Filiberto entrando a un lugar de comida rápida donde vendan hamburguesas, la gente que los vea lo van a vulgarear y gritarle sus verdades, igualito que le pasó al otro ilustrísimo diputado chaparrito que solo llega a dormir y a cobrar el cheque, por eso es que están poniendo estas ridículas leyes ya que no pueden ir a todos los restaurantes donde venden lo que ellos llaman comidas chatarras e imperialistas”.

Finalmente, estoy de acuerdo con mis amigos, en mis 64 años nunca mi mamá, que tiene un tronco de cuchara, hizo un riquísimo indio viejo, arroz aguado o una sopa de res, con petipoá. Habrase visto.

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