Robo y descaro policial
Reportaje

Robo y descaro policial

  • Sobre las mordidas de los agentes de tránsito

Recibimos una queja que hemos verificado con algunos de los protagonistas. Esperamos que la Policía y el gobierno tomen nota.

El sábado pasado, después de terminar su trabajo en un call center, a eso de las 11 de la noche, seis compañeros, tres muchachas e igual número de varones, fueron a la zona Hippo´s. Todos viajaban en el carro de uno de ellos. Al salir de la zona, como a las dos de la mañana le dieron raid a una de las muchachas que vive de la rotonda Rigoberto López Pérez hacia el lago.

Al pasar por el colegio La Salle, una patrulla de la policía los detuvo. Un agente se dirigió al conductor y le indicó que apagara las luces del carro y encendiera la luz interior. Les pidió que les mostraran las mochilas que tres de ellos llevaban. Los muchachos, el mayor tiene 24 años, se afligieron pensando que los llevarían presos para acusarlos de cualquier cosa.

El jefe de la patrulla se acercó al conductor y le preguntó:

– ¿Anda con tragos?

El chavalo le respondió “me tomé dos cervezas porque andábamos cenando”.

Entonces, le replicó el jefe:

-¿Le puedo hacer el examen del alcoholímetro?

“Claro” le contestó el muchacho, “no hay problema”. Entonces síganos que vamos a ir a la delegación policial de la Centroamérica”, respondió el policía.

Los muchachos siguieron a la patrulla hasta que, tres cuadras arriba del semáforo de Villa Fontana, la patrulla dobló hacia el lago y se detuvo en un lugar totalmente árido, en el que no pasaban vehículos ni personas.

Los policías de la patrulla ya se habían bajado y cuando los muchachos se detuvieron detrás del vehículo policial, el jefe de ellos se acercó al conductor y le dijo:

-“Vean es mejor que nos arreglemos ya que no vas a pasar el alcoholímetro y la broma te va a salir más cara”.

Una de las muchachas muy nerviosa, casi llorando le dijo al conductor, “pregúntale cuánto quieren”. Al escuchar esto, el policía les dijo ¿cuánto andan?” Todos empezaron a bolsearse, uno andaba C$300 pesos, otro C$200, la chavala nerviosa dijo, ando $20 dólares, y el último agregó “yo solo ando C$100 pesos”.

-Ah pues, póngale a éste con eso no alcanza para nosotros tres, les dijo el jefe de la patrulla.

Otra de las muchas se envalentonó y bajándose del carro le dijo:

-Agarre esto o nos vamos a la delegación, esto es lo que andamos, nosotros somos trabajadores y andábamos cenando.

El policía la quedó viendo y le contestó: “A ver pues cuanto recogieron”. La colecta sumó al final C$1,300 córdobas más $20 dólares.  El jefe de la patrulla los agarró y los dejó ir. Claro, él se quedó con el dinero.

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