Managua

El primer burdel del barrio Maldito se llamó “Vendo la lora”

  • El nuevo barrio fue una sensación en la Managua de los años 40 pero no todos llegaron buscando un lugar donde instalar un hogar
  • Fue un momento para las oportunidades, en especial para las servidoras sexuales que comenzaron sus propios negocios
  • Después nació “Luces de Nueva York” y muchos otros burdeles

3ra. y última entrega

Por Bosco León Báez
LA CALLE

La noticia del nacimiento del barrio Maldito se regó por los cuatro puntos cardinales de la Managua de inicios de los años 40.

Decenas de familias acudieron al lugar a buscar como tomar un terreno e instalarse en esas tierras para construir su nuevo hogar. Muchos de ellos tenían otras intenciones, sobre todo aquellos que sabían que abrir negocios como cantinas o burdeles representaría una futura gran ganancia para sus bolsillos.

Uno de los primeros en instalar una cantina burdel en el nuevo barrio fue un famoso rufián apodado “Pico de Liendre”, según me cuenta mi tío Evenor.

Este hombre era famoso porque era dueño de varios burdeles en Masaya y al enterarse del nuevo barrio se dejó venir a Managua para montar el siguiente negocio. La proliferación de los antros de vicios también lo hicieron mujeres dedicadas a esta profesión y cuyos centros de operaciones era en otros barrios de la capital. Ahora podían ser propietarias de sus actividades.

Pico de Liendre era un “indio bien vivo” y arrecho para el negocio. En la calle el Triunfo había una mondonguería famosa llamada “El Rosal”. El hombre mandaba a comprar cuatro tazas de mondongo, las verduras y la carne las partía y las usaba como bocas para sus clientes. Así, con esa calidad de servicio, solo lleno mantenía la cantina y al cabo de dos meses ya había construido cuatro cuartitos en donde instaló el primer burdel oficial del barrio Maldito.

“Vendo la lora” fue el nombre con que Pico de Liendre bautizó su nuevo local. Como todo negocio lo nuevo era llamativo y hasta fila se hacían desde las 7 de la mañana que abría hasta el cierre al filo de la media noche.

Feroz competencia

La competencia no se hizo esperar, “Cuerpo de león”, un chaparro carretonero del mercado Central se aventó a instalar su negocio. Consiguió ripios viejos y varias tijeras de lona y consiguió a varias prostitutas para montar el burdel.

“Luces de New York” fue el nombre que “Cuerpo de león” le puso al mamarracho de negocio. Pero el éxito no era para todos, al cabo de un mes las luces del lupanar se apagaron por completo, a causa de un crimen en que murieron una trabajadora sexual y su esposa así como el cliente de ella al estallar un pleito que terminó a machetazos. El cliente murió al instante y la pareja falleció horas después producto de la pérdida de sangre debido a las heridas.

Los vecinos del barrio Maldito vivieron fines de semana con el credo en la boca, los escándalos de los borrachos peleando por el “amor” de una mujer, las macheteaderas, las balaceras eran cosa de todos los sábados y domingos en el barrio.

Un sitio peligroso

Lo más alarmante del barrio era que las muchachas de ese tiempo, habitantes de la zona, no podían siquiera caminar por las calles. Hombres sucios y borrachos que pasaban todo el día en las calles les decían groserías y vulgaridades. En más de una ocasión, los padres de algunas de las jóvenes llegaban a buscar a los vulgares para tomar medidas con sus propias manos o bien otros acudían a la policía para que los echara presos.

A mediados de los años 40, el Barrio Frixione ayudó a que el barrio Maldito fuera bajando el tono en cuanto a los escándalos y la prostitución.

La calle del Triunfo, que pasaba al costado norte del barrio, fue tomando aires de modernidad y de progreso. El cine Triunfo fue remodelado en su totalidad, nacieron grandes talleres de mecánica como el de torno del señor Tórrez Cuevas. También aquí en Frixione surgió el famoso Taller Cajina, cuyo eslogan de “Uno más del taller Cajina” ha resonado por generaciones.

Talleres de hojalatería, de mecánica como el del “Zopilote”, frente a la Cave, experto en cajas automáticas y el nacimiento de la gasolinera del recordado “Realito” fueron cambiando la cara del barrio Frixione y de paso lavando la del barrio Maldito.

Esto es un pequeño bosquejo de lo que fueron dos de los barrios más conocidos de la vieja Managua, el Frixione y el barrio Maldito.

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