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Masacre del Zanjón de Posoltega quedó impune

Los miembros del Tribunal Militar emitieron el fallo condenatorio contra el fatídico Coronel Juan Ángel López, pero no por los crímenes del zanjón de Posoltega, sino por violación de la jurisdicción militar.

  •  Tribunal Militar solo encontró culpables a los rasos que ejecutaron la orden del Coronel López… pero los dejaron libres por “obediencia debida”
  • La protección del Mayor General Anastasio Somoza Debayle se impuso a la de sus parientes y a la conciencia ciudadana

Última entrega

Por Bosco León Báez
LA CALLE

El Consejo de Guerra formado para investigar la masacre del “Zanjón de Posoltega”, en el departamento de Chinandega, y otros crímenes no se atrevió a culpar al autor intelectual, al superior militar que dio la orden: el Coronel Juan Ángel López, Jefe del Comando.

Las masacres quedaron parcialmente impunes. La orden de “darles agua” provino de un allegado del Mayor General Anastasio Somoza Debayle y eso fue suficiente para evitarle la condena del tribunal.

En el llamado “Zanjón de Posoltega” fueron asesinados cuatro campesinos, pero el Consejo de Guerra no condenó al Coronel López y lo absolvió de los cargos directos. En cambio, los cinco rasos que integraban la fatídica patrulla fueron encontrados culpables de cometer el delito de asesinato, ellos son los alistados GN Carlos Tijerino, Isidro Ramírez, Gregorio Herrera, Carlos Reyes, Ángel Rivera, sin embargo, pero los eximió de toda responsabilidad criminal por haber actuado en cumplimiento de la orden de su oficial superior, la del Comandante Coronel Juan A. López.

La sociedad de Chinandega, y del país, esperaba un fallo del Consejo de Guerra “gallo gallina” para proteger a uno de los guardias de mayor confianza del difunto expresidente Anastasio Somoza García. El papel del entonces Teniente López abortando el golpe de estado en su contra.

Para salvar su cara y responsabilidad, el Consejo sí dictó una condena en su contra. Lo curioso del fallo es que el Coronel Juan Ángel López no fue condenado por los crímenes descubiertos ni por los cadáveres encontrados en el Zanjón de Posoltega, sino por la violación de la jurisdicción militar.

Una vez que el tribunal dictó su veredicto final, sus miembros “desaparecieron” como por arte de magia, ninguno pudo ser localizado por los periodistas para que explicaran el absurdo fallo.

A próspero cafetalero

Tampoco el Coronel Juan Ángel López fue visto por lado alguno, las especulaciones sobre su paradero eran infinitas, unos hablaban de que Somoza Debayle, lo había nombrado como delegado del Ministerio de Agricultura en los departamentos de Matagalpa y Jinotega. Otro rumor que corría fue que Somoza lo había premiado enviándolo a Panamá, para mientras el caso se apagaba en los medios y en la población.

Un par de años después de dictado el fallo, se conoció que el Coronel Juan Ángel López había estado, muy tranquilo, en su finca cafetalera y ganadera de Jinotega. También se dijo que muy pocos campesinos de la zona querían trabajarle por miedo a que cualquier día el Coronel López les diera “agua”.

Para 1969, Juan Ángel López era uno de los mayores productores de café de la zona norteña.

De esta manera concluyo uno de los capítulos más sangrientos que uno de los altos miembros de la Guardia Nacional, efectuaba contra el campesinado nicaragüense cuando estos querían pertenecer a un sindicato. Juan Ángel López, no estuvo en prisión un solo minuto, debido a la tolerancia que el jefe de esta mantenía a favor de estos guardias.

En nuestra próxima edición luego de las vacaciones de semana santa, iniciaremos otro de los crímenes perpetrado por el Mayor Oscar Morales Sotomayor, conocido como Moralitos.

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