Managua

La Managua de Tamagastad y Cipaltonaltl

  • Una “democracia” distinta con un jefe y un consejo de ancianos
  • Los mercados o tiangues y la vida en una gran aldea

IIa. entrega

Bosco León Báez
LA CALLE

El cacique Tipitapa gobernaba en un inmenso territorio que abarcaba la rivera del lago Xolotlán, no tenía la formación política de gobierno entre republicana y monárquica, con un Consejo de Ancianos, sino un señorío bajo la autoridad de un Jefe con poder suficiente para hacerse obedecer y mantener unidos al mando civil y militar del soberano, a los pobladores de su extenso territorio. El cacique Tipitapa era un soberano de tipo feudal, para decirlo de una manera de comparación en la centralización del mando. Sus órdenes las hacía llegar a sus súbditos por medio de mensajeros de popular identificación quienes anunciaban de viva voz los mandatos del cacique.

El matrimonio era la base de la familia. En la celebración de este se mezclaba el carácter civil y religioso de dicho acto, el cacique y sus funcionarios actuaban en la celebración del matrimonio. Se hacía un ritual durante la ceremonia y el cual quedaba consumado cuando una astilla de ocote se encendía con fuego y que los desposados tenían que ver constantemente hasta que esta se quemaba por completo. Solamente era permitido casarse con una sola mujer, el adulterio era severamente castigado.

Los primeros pobladores de Managua existían una multitud de dioses unos mayores y otros menores. Los dioses principales eran Tamagastad, quien era el dios creador, y Cipaltonalt, la diosa compañera. Los sacerdotes eran los encargados de las ceremonias religiosas y las del sacrificio, los cuales eran generalmente prisioneros de guerra o niños de muy corta edad. En Managua los sacrificios se realizaban en lo que hoy conocemos como Laguna de Tiscapa, la cual se llamaba en la lengua aborigen “Atexcapa”.

Los aborígenes de Managua vendían los frutos de la tierra, de la pesca, de la caza y de lo que fabricaban, en lugares especiales llamados “tiangues”, algo parecido a los mercados de hoy día. Estaban vigilados por funcionarios especiales quienes tenían a su cargo no solo el mantenimiento del orden sino la autorización de las negociaciones y la vigilancia de peso y medidas.

La pesca en los aborígenes de Managua fue la principal actividad para su alimentación diaria, así como para el comercio interior y con los mercados de otros cacicazgos. Fray Alonso de Ponce, el cual pasó por Mateare y Managua en 1585, hablaba especialmente de las mojarras del milenario lago Xolotlán, comprobó la abundancia y gran variedad de especies donde la mojarra era una verdadera delicia al paladar. La agricultura entre los aborígenes de Managua fue rudimentaria limitándose al cultivo del maíz, frijoles, frutas y hortalizas. Según el cronista Oviedo y Valdez la producción de estos eran abundante para el consumo interno y el trueque en los tiangues de los otros cacicazgos.

La alimentación de nuestros aborígenes de Managua era básicamente en el maíz y la yuca, para la preparación de tortillas, el pan de harina y la caza y la pesca. Las frutas fueron también elementos básicos de su alimentación diaria, por tal razón eran hombres fuertes y de recia contextura, estas características se basaban por el tamaño de los pies en la Huellas de Acahualinca. Los condimentos que usaban los antiguos Managuas eran, chile, achiote, quelite, yerbabuena, cilantro. Las carnes eran sometidas a cocción, las aves de corral fueron también una fuente de su alimentación, también comían una clase de perros sin pelos a los cuales llamaban Xulos.

Los antiguos managüenses fueron excelentes artistas en el arte rupestre, tenían un estilo y belleza de líneas. En Managua se han encontrado magníficas obras rupestres en Chichigualtepe, Montelimar, Los Brasiles y la Laguna de Asososca. También los managuas practicaban numerosos bailes y danzas. La más notable danza de los managüenses fue el Tineo el cual revestía majestuosidad, suntuosidad y pompa en sus movimientos y vestuario por lo pintoresco de la danza “La Floración”.

También los managüenses tenían varios juegos el principal de ellos era el del Volador, La Mazorca, El sube y baja y el juego del Palo. El volador fue un juego que aún se conservaba en los parques de la vieja Managua y el cual se extinguió con el terremoto del 72. Este juego del Volador había en el parque Candelaria y en la Piedrecitas. El juego de la Mazorca era de mucho adiestramiento sobre todo en la caza y la pesca. Se tiraba una mazorca de maíz al aire, los jugadores le lanzaban flechas para desgranar la mazorca la cual al caer al suelo generalmente no tenía ni un solo grano de maíz.

En nuestra próxima edición Managua durante la Colonia.

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