Temor a ola de mareros salvadoreños
Reportaje

Temor a ola de mareros salvadoreños

  • Estados Unidos y México han deportado a casi 25 mil mareros salvadoreños
  • 149 volvieron a la cárcel por volver a cometer fechorías en las Maras
  • Muchos están “desaparecidos” o en fuga y podrían buscar refugios en Nicaragua
  • Algunos se disfrazan de pastores evangélicos para transitar por Centroamérica sin levantar sospechas

Redacción Central
LA CALLE

La Oficina de Migración de El Salvador reportó el enorme incremento en la deportación desde los Estados Unidos de mareros salvadoreños a su país. En los dos últimos años fueron capturados 143 pandilleros retornados, en el aeropuerto.

De enero a noviembre del 2017, EEUU y México deportaron a ese país a 1,059 pandilleros, según lo reveló el director de Migración y Extranjería, Héctor Rodríguez.

“Durante todo 2016, únicamente vinieron 524 salvadoreños con perfil de pandilleros, sin embargo, este año llevamos 1,059 en nuestros registros; es decir, hemos tenido un incremento importante, de los cuales se han realizado 72 capturas en su llegada al país”, detalló Rodríguez, al diario El Mundo de San Salvador.

Este año, después del anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de sacar a los pandilleros de la MS-13 del país norteamericano, el gobierno salvadoreño  y la Asamblea Legislativa avalaron medidas a tomar, ante la llegada de los pandilleros deportados.

Entre las medidas, las autoridades contemplaron las entrevistas a los miembros de pandillas y si ellos mentían en la entrevista, aplicarían medidas preventivas, como la obligación de presentarse a firmar cada mes a una delegación, además de informar de los cambios de residencia o salidas del país.

En agosto, el director de Migración dijo que las medidas no estaban siendo aplicadas, porque buscaban hacer más reformas; ayer, se consultó nuevamente, sin embargo, su equipo de comunicaciones dijo que no podía responder a esa pregunta.

Son miles

Hasta el 22 de noviembre, Migración registra  24,591 deportados. De estos, 14,357 fueron expulsados de Estados Unidos y 10,188 de México; mientras que 46 fueron deportados de otros países.

Según migración, el año anterior, en el mismo periodo, la cifra de retornados fue de 47,300.

Señaló como “satisfactoria”, la cifra de deportaciones de niños, niñas y adolescentes, que para el año2016, superaba los 8,000 y este año registra 2,386 menores.

Nicaragua se alista

El gobierno de Nicaragua incrementará este mes de diciembre los controles migratorios para los viajeros provenientes de El Salvador y Honduras.

Una fuente gubernamental dijo a LA CALLE que hay preocupación por la posible migración de muchos de estos pandilleros hacia Nicaragua, ya sea usando el territorio como trampolín para viajar hacia el sur, sobre todo Costa Rica, o para encontrar refugio de las campañas de exterminio que ejecutan los gobiernos salvadoreños y hondureños.

El gobierno nicaragüense, através de la Dirección de Migración y Extranjería ha venido tomando medidas especiales, a lo largo del 2017, para enfrentar la posible infiltración de pandilleros salvadoreños.

Este año han sido enjuiciados varios al ser capturados en Nicaragua en actividades delincuenciales.

Pero, ¿qué podría ocurrir con una invasión de mareros? ¿Están listas las autoridades para proteger a la ciudadanía de esta amenaza real?

Las autoridades policiales creen tener la suficiente capacidad para impedir el ingreso de líderes o miembros de las Maras.

El gobiernos hondureño y salvadoreño, sobre todo este último, han ensayado diferentes planes de seguridad con relativo éxito. Las pandillas existen y están reforzándose con la llegada de miles de elementos más.

Estados Unidos ha lanzado una operación a nivel nacional en Estados Unidos para sacar a las Maras, sobre todo la Salvatrucha y la MS18, del territorio del país norteño.

Esto se refleja ya en las deportaciones a Centroamérica y en las detenciones y batallas contra estas agrupaciones.

Esperar lo peor

Nicaragua está pasando de ser un espectador que actúa indirectamente en esta lucha que tiene carácter mundial a un activo agente para impedir que lleguen el país.

Los controles sobre las peregrinaciones religiosas son ahora más estrictos, luego de que se descubriera que líderes de las Maras viajan disfrazados de pastores evangélicos o miembros de iglesias buscando como infiltrarse y basificarse en el territorio nicaragüense.

Entre los detenidos en Honduras y El Salvador no solo hay mareros, sino que terroristas.

El viernes de la semana pasada, la Policía Nacional de Honduras, a través de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), capturó a un integrante de una estructura criminal salvadoreña.

Según el informe ocurrió en el marco de la Operación Paz y Democracia II, que han elaborado los entes de seguridad en este día.

El detenido es Juan Carlos Turcios Velásquez, de 34 años de edad, conocido en el mundo criminal como “La Gata”.

Es originario y residente de la Concepción de Oriente, de El Salvador y fue detenido en el municipio de Nacaome, departamento de Valle.

El reporte detalla, que Velásquez fue capturado porque tenía una orden de captura y también se le investiga por diferentes ilícitos. El comunicado señala que a este ciudadano, se le siguen diligencias Investigativas en su país de origen. Esto, porque pertenece a la pandilla 18.

El pandillero  se hacía llamar Williams Jesús Alvarado e ingresó a Honduras de manera ilegal desde hace un mes para organizar una estructura criminal en el departamento de Valle.

Una lucha antigua

La batalla de Nicaragua contra las pretensiones de las Maras de asentarse en el país datan de hace 20 años, por lo menos.

Un análisis publicado por Insight Crime, y firmado por Marta Celia Hernández, afirma que Nicaragua es uno de los objetivos de las pandillas desde hace unos 10 años

A continuación el artículo:

Maras 13 y 18 extienden sus tentáculos en Nicaragua

Escrito por Martha Celia Hernandez

Los jóvenes de Nicaragua que migran a Honduras y El Salvador para trabajar han sido influenciados por las poderosas pandillas MS13 y Barrio 18, llevando al desarrollo de grupos locales que siguen el modelo de estas pandillas. Una transmisión radial examina este fenómeno.

Diez grupos de pandillas irrumpen la tranquilidad de los ciudadanos en los municipios de Somoto y San Lucas, en el departamento de Madriz. Los líderes son jóvenes influenciados por la Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18, cuando salen por puntos ciegos de la frontera nicaragüense para realizar trabajos agrícolas en Honduras y El Salvador.

“A mi me vinieron a avisar como a las 5 de la mañana, y ahí en el estadio estaba él. Ahí lo habían dejado, yo le encontré desnudo, bien herido y bien golpeado. La cara no se reconocía, estaba bien inflamado, y en el pecho le habían hecho una letra, una Z”.

Doña Miriam Antonia López narraba el crimen violento de su hijo, Henry Bayardo López de 22 años, a manos de pandilleros, cuando regresaba del trabajo como vigilante. Casos como este no son muy comunes en Somoto, una ciudad con apenas 35.000 habitantes que es fronteriza con Honduras, y declarada como la capital de la amistad. Sin embargo, los hechos más violentos en los últimos años están relacionados con la actuación de las pandillas.

En los últimos diez años, la proliferación de las pandillas -o grupos juveniles como se les llama en Nicaragua- ha ganado territorio en los barrios y en la zona rural de Somoto y San Lucas. A estos grupos se les señala de hacer constantes enfrentamientos, [de perpetrar] robos con intimidación, lesiones, cobrar peaje a peatones, taxistas, y a los conductores de camiones repartidores de productos que surten los pequeños negocios.

El inspector Óscar García de la dependencia asuntos juveniles -creada por la policía nacional en 2003 con el fin de ejecutar un plan de prevención de ingreso a las pandillas- dijo que la transculturización de los jóvenes ha dado paso a su organización en Nicaragua, pero [que el fenómeno] no ha alcanzado los niveles de violencia [vistos] en los países vecinos.

“En Nicaragua no tenemos grupos llamados, conocidos, como maras. Pero sí, tampoco podemos tapar el sol con un dedo frente al hecho de que estos jóvenes se han involucrado con este otro tipo de jóvenes [pandilleros] y han traído algún tipo de transculturización a nuestro país. Por lo menos nosotros vamos a San Lucas y los jóvenes se identifican como MS13 y MS18”.

Según archivos de informaciones, en el año 2003, el entonces director general de la Policía Nacional de Nicaragua, el comisionado Edwin Cordero, alertó sobre la posibilidad de que pandilleros nicaragüenses se [estuvieran] entrenando en Guatemala, Honduras y El Salvador, con el fin de regresar al país a poner en práctica todos los conocimientos adquiridos en el exterior. Aunque los niveles de violencia no han transcendido en los últimos diez años, el periodista de Somoto, Cesar Páez, afirma que los grupos juveniles están creciendo en su nivel de organización, tal y como sucedió en El Salvador y Honduras, cuyos jóvenes que migraron a Estados Unidos aprendieron de las pandillas y se convirtieron en sucursales del crimen organizado.

Para conocer más de cerca la situación de las pandillas juveniles en las comunidades rurales viajamos hasta la comunidad La Manzana. Ahí los pobladores, a quienes no identificamos para proteger su identidad, manifiestan que hay entre 250 y 300 chavalos organizados –miembros de pandillas.

Al igual que en la ciudad, los chavalos en el campo se identifican con la Mara 13 y la Mara 18, con quienes mantienen rivalidades por el dominio del territorio. Se concentran a las orillas de los caminos para robar las compras a las personas que regresan de la ciudad, por lo que la única seguridad que han encontrado los ciudadanos está en el transporte público hacia la zona. Sin embargo, éste [también] ha sido blanco de ataques.

Los jóvenes con quienes conversamos, afirman que en Somoto y San Lucas hay dos bandos de pandillas que luchan por el territorio: la MS13 y la MS18. Ambas con presencia en el campo y la ciudad, que podrían llegar a sumar cerca de 800 chavalos organizados.

Para el delegado de gobernación en el departamento de Madriz, Evelio Obando, el problema de las pandillas no se puede resolver echando presos a todos.

“Nos preocupa que tengamos grupos juveniles en comunidades rurales. Prácticamente ya tenemos un diagnostico por barrio, por comunidad.  Acordémonos que esto ha tenido una influencia mayor por la migración que hemos tenido a El Salvador, de jóvenes que se van a trabajar allá y cuando regresan, vienen influenciados por la actividad que realizan las maras. Hemos unido esfuerzos, y como gobierno les hemos venido ofreciendo alternativas de educación, becas técnicas, por ejemplo en institutos tecnológicos y también en cursos de oficio. Pero no es sólo que aprendan un oficio, sino también que se integren en las labores de su barrio y de su comunidad, que participen. Por ejemplo, desarrollamos con ellos campeonatos de fútbol, básquetbol, y otras actividades que ellos plantean en función de lograr una integración a la sociedad”.

Organismos no gubernamentales han hecho un gran esfuerzo para rescatar a los jóvenes pandilleros, quienes piden atención para abandonar las pandillas o maras, cuya existencia tanto niegan las autoridades de Nicaragua, considerado el país más seguro de Centroamérica.

One thought on “Temor a ola de mareros salvadoreños

  1. No tenemos presupuesto para construir cárceles que encierren a los delincuentes, así que tenemos que salirle adelante al cáncer de las maras y buscar como prevenir que los jóvenes se agrupen en ellas y trabajar muy serio con los que ya están contaminados, creando programas con estudios técnicos y mucho deporte con lo cual les des una solución a corto tiempo. Hay que separar a los lideres y reubicarlos en lugares diferentes en donde se mantengan ocupados trabajando, estudiando, capacitandoce etc. Necesitamos crear las agro-escuelas para privados en libertad en donde se pueda producir a gran escala como por ejemplo Arroz , un rubro que se tiene que comprar en el exterior y gastar divisas ya que no producimos lo suficiente en Nicaragua

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *