Woodstock y los jóvenes con el despegue de la “mari”
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Woodstock y los jóvenes con el despegue de la “mari”

  • El jefe antinarcóticos, Capitán Jacobo Ortegaray decomisa un paquete “sin dueño”
  • El cine Ruiz y sus cientos de anécdotas al amparo de la icónica película

2da. entrega

Por Bosco León Báez
LA CALLE

“La desesperación nos invadía, el sofocamiento de la enorme fila era infernal, recuerda Andrés, el relajo, los verbos y similares eran en ráfagas, hasta que un empleado del cine anduvo en toda la fila diciéndonos que teníamos que calmarnos y ponernos en orden, si no, no abrirían el cine, ante la amenaza todo el mundo se calmó hasta que pudimos entrar a las 8 y 40”.

El cine Ruiz era ventilado por cinco abanicos, dos arriba y tres abajo, “bien grandes, eran unos papalotes cuyas aspas eran como de 15 pulgadas y de puro hierro, hacían ruido como motores de avión, sin embargo, el pequeño frescor que estos producían servía para evitar el calor de tanto jodido metido en el cine”.

“Vos sabes -dice- que siempre había unos chavalos que eran más invivibles que otros. Como a las tres filas de donde estábamos nosotros se encontraban como seis jodidos que no creían en nada ni en nadie. Tenía unos 10 minutos de iniciada la película cuando vemos que van encendiendo un enorme churro, de inmediato el cine se llenó del humo de la marihuana y se armó la fumadera. Te acordás -dice Andrés- que de la sala de proyección salía una luz que era la de la imagen de la película pues casi ni se miraba de tanto humo, ¡era el verdadero Woodstock!

“Como a los 45 minutos de proyección de la película se escuchó por los parlantes un llamado a que por favor dejáramos de fumar marihuana ya que estaba prohibido porque podía llegar la Policía. Todos los presentes le pegamos una madre chifladera y le mencionamos a su progenitora además de miles de verbos más. En efecto, a la hora de proyección se encendieron las luces y todos volvimos a ver para atrás creyendo que pasaba algo, lo que estaba sucediendo era que la guardia estaba entrando al cine para llevarse presos a los que encontraban fumando”.

Llega Ortegaray

“Fue una irresponsabilidad mayúscula la del Capitán Jacobo Ortegaray, Jefe de la Sección de Narcóticos de ese entonces, junto a una veintena de sus agentes, ingresar en donde habíamos más de 200 jóvenes queriéndonos llevar presos por cargar y consumir marihuana en lugares públicos. Esa era la acusación que Ortegaray nos gritaba por medio de un megáfono, todos nos pusimos de pie y de pronto escuchó a uno de los que había iniciado la fumadera diciéndole a uno de los guardias que estaba muy cerca de él: “Vení vos hijo de la gran p… si tenés huevos para llevarme”, como un eco sonó cuando todos gritábamos, “vengan a llevarnos preso”.

“Nosotros sabíamos que no se llevarían a tanto jodido que estábamos dentro del cine. Ortegaray al ver que todos estábamos decididos a cualquier cosa, tomó el megáfono y nos dijo:

-Vamos a hacer una cosa, dejen toda la marihuana en el suelo y nadie va a ir preso, por favor hagan lo que les estoy diciendo y nadie quedará detenido.

-“¿Y cómo jodido íbamos a saber que no nos echaría presos? A lo mejor afuera están las patrullas y nos llevan”, preguntó el salvaje que había retado a los golpes a uno de los guardias.

Ortegaray le respondió:

-Nadie se tiene que preocupar, dejen la marihuana y salgan tranquilamente.

– Entonces, ¿no vamos a seguir viendo la película? preguntó otro.

-Pues esta vez no será, ya que en cuanto salgan vamos a cerrar el cine, dijo tajantemente el jefe de narcóticos.

Ni modo

“Con el dolor de nuestros corazones todos los presentes tuvimos que dejar la carga en el suelo del cine. Uno a uno fuimos saliendo, pero nadie se retiró de los alrededores del cine, hasta que pudimos comprobar que el Capitán Jacobo Ortegaray salió con una bolsa cargando la marihuana que sus guardias habían recogido del suelo.

Cuando los guardias se estaban montando en los Novas (los Chevrolet usados por la Guardia), que usaban las fuerzas antinarcóticos en ese tiempo, uno de los que estaba dentro le gritó a Ortegaray:

-“Ortegaray, ladrón hijo de la mil p… pero no te llevaste mi marihuana”.

“Y el jodido le enseña una bolsa como de cuatro onzas de monte y todos lo empezamos aplaudir, riéndonos y al mismo tiempo le decíamos: “No jodas regalanos un churro”.

“Así terminó nuestro Woodstock, me dice con una gran sonrisa mi amigo Andrés Alfaro, todos botamos con el dolor de nuestra alma el monte que llevábamos para ver y escuchar la música de ese gran festival.

“Lo que hicimos los del barrio fue ir a ver la película como a los ocho días mientras se calmaban las cosas. Al día siguiente, de su ingreso al cine Ruiz, el Capitán Ortegaray ofreció una conferencia de prensa mostrando la gran bolsa de marihuana que -según él- había decomisado. Nada de decomiso, nosotros la entregamos que es otra cosa”, finaliza su historia.

One thought on “Woodstock y los jóvenes con el despegue de la “mari”

  1. Excelente tus artículos, nos transportas a nuestra época, cuando Managua era la ciudad de nuestros sueños ,ya que veníamos de los otros departamentos a estudiar. Continúa que se van aumentando tu número de lectores.

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