Ipegüe y los dulces nicas versus caramelos y comidas chatarras
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Ipegüe y los dulces nicas versus caramelos y comidas chatarras

  • ¿Por qué la gente no engordaba con una dieta de dulces, manteca de chancho y maíz?
  • Hoy en día los niños “sufren” con dietas sanas que los viejos criticamos
  • Una antigua polémica que sigue siendo muy actual

Por Bosco León Báez
LA CALLE

“No entiendo porque jodido los chavalos de hoy son enfermizos y además sus padres ayudan hablándoles y prohibiéndoles comer lo que hoy llaman “comidas chatarras”. Este nombre ni siquiera es nuestro lo han adoptado a nuestra realidad, nuestra costumbre y tradiciones. Siempre escucho a mis hijos (as) prohibiéndoles a mis nietos que no coman hamburguesas sobre todo la de una M, que las bebidas gaseosas son pésimas por el alto contenido de azúcares lo que provoca que adquieran la diabetes. Cuando me los llevo a dar una vuelta a mis 3 nietos de 13, 11 y 9 años lo primero que hago es darle lo que sus padres le prohíben, azúcar, chorizos, embutidos y todo lo que en sus casas comerlos es un verdadero problema”.

Quien así se expresa es nos nuestro amigo de la infancia Ernesto “Tito” Argüello, padre y abuelo defensor de las tradiciones culinarias y comidas típicas nicaragüenses.

Siguiendo con su discurso nos pregunta:

-“¿Quiénes de ustedes padecen de azúcar?”

De inmediato los tres que nos encontrábamos en su casa le dijimos que ninguno.

“Entonces según las indicaciones médicas de mis hijos puedo llegar a la conclusión de nosotros no padecemos de diabetes porque cuando éramos chavalos no bebíamos gaseosas y tampoco comíamos caramelos del todo, es una locura si cuando nosotros estábamos cipotes el ipegüe era un caramelo, si realizábamos 10 visitas a las pulperías, 10 caramelos, más lo que uno podía comprar significa que nos metíamos por lo menos unas dos libras de azúcar”, comenta Tito.

Una defensa cerrada

Con su discurso muy elocuente y con la ayuda de unas cuatro cervezas, Tito agrega que “la cantidad industrial que nosotros ingerimos en dulces hoy sería casi un genocidio”.

Alejandro dice que “estos muchachos cuando comen dulces lo hacen a escondidas, aunque difícilmente han comido o comen a menudo los deliciosos caramelos nacionales. Por ejemplo, en mi barrio estaba la venta del viejo Lolo, que daba como ipegüe un caramelo de coco, nunca cambió de caramelo y lo peor era que, parece, los caramelos eran tan viejos y duros como él, nosotros le metíamos diente casi por media hora para poderlos suavizar”.

“En la venta de Doña Hilda Escobar vendía a cinco centavos unas botellitas y guitarras llenas de miel, uno le cortaba la punta y chupabas la miel, las “leche burra” que vendía doña Hilda eran tan buenas como el mejor chocolate del mundo, se las traían de Masaya, cada una traía por lo menos tres maní, también vendía unas cajetas de coco rosadas y negras que llevaban una semilla de tamarindo que eran de campeonato. Pero en la venta de “Zoropeta” como el viejo era fachento nos regalaba de ipegüe un coyolito el cual estaba súper embarrado de azúcar, te comías dos y luego te bebías medio galón de agua”, dice Alejandro.

Otros caramelos

Los caramelos de nancite también eran una delicia aunque siguen siendo de temporadas, por las cosecha del nancite, “y qué me dicen de las melcochas”, pregunta riéndose el flaco Luis. “Por lo menos cuando te comías una pasabas como 20 minutos dándole diente hasta que terminaras, eran más dulce que la azúcar misma, difícilmente alguien se pudiera comer 5 en una sentada ya que te podía dar una señora y respetada cagadera. Ya no digamos los atados de dulce y alfeñique los cuales juntos al riquísimo almíbar que mi abuelita Leonor fabricaba eran las delicias de la semana santa”.

“Los bien me sabe de Tipitapa eran fabulosos, aunque no me crean nos sigue contando el flaco Luis, en mi barrio el Fóker cerca de la playa vivió una señora la cual tenía 4 hijos, ella era sola y salía muy de mañana a lavar ajeno y cuando no tenía clientes entonces a los chavalos les daba de comer frijoles con queso, tortilla y para que se llenaran les metía a cada uno 2 bien me sabe de plátanos y rellenos de miel, estos te empanzaban por el plátano y la miel. Se acuerdan también de los turrones, otra delicia bañados de miel”.

“Los huevos chimbos eran los preferidos para dar el ipegüe donde la “pecho de bronce”, una señora malcriada como ella sola y además pinche. Si yo llegaba dos veces a la venta solo te entregaba el huevo chimbo una vez y cuando le reclamabas te contestaba:

*Ya no te di…

-Si pero ese era por el primer mandado, le decía

* Eh no jodás vos querés que quiebre regalando a cada rato el ipegüe cuenta sonriendo “la rana” René López.

“Realmente, comenta René, y como dice Tito nosotros tragamos azúcar como condenados a muerte y ya ven no padecemos de diabetes y tenemos buena dentadura a pesar que ya agarramos la sexta vuelta”.

El cambio llegó de Guatemala

Y que nos faltó hablar de las cajetas de leche, las espumillas, los trocantes, los algodones de azúcar, el piñonate, los caramelos Lannig los cuales se fabricaban en el barrio el Calvario, les comento a mis amigos para recordarles que comimos miles de miles de quintales de azúcar y esto sin mencionarle los caramelos que venían del exterior como las recordadas vaquitas salvadoreñas, los morenitos ticos, los chicles Adams de Guatemala, los chicles Corvis, los famosos chicles de moneda, pero el mejor y más apetecido chicle fue el Cadillac, el cual tenía como 20 centímetros de largo.

Estoy seguro que se nos están olvidando un montón de caramelos sobre todo los nuestros, que se fabricaban artesanalmente sobre todo en Masaya y Masatepe. De algo estoy seguro que siempre hay niños que comen caramelos y que como dice Tito sus padres le prohíben deleitarse de tanta azúcar convertida en caramelos.

One thought on “Ipegüe y los dulces nicas versus caramelos y comidas chatarras

  1. Si, tienen razon respecto a que uno comia muchos dulces en aquella epoca y aun asi uno era sano. Sin embargo, eso se debe a que las golosinas nicaraguenses se hacian artesanalmente con ingredientes naturales. En cambio, las golosinas de hoy son de origen comercial extranjero y contienen sabores, aditivos, y colores artificiales, pero principalmente grasas saturadas q son pesimas para la circulacion, el colesterol y el pancreas. Ademas, por el afan de creer q “todo lo extranjero es superior”, desde 1990 se ha popularizado comer hamburguesas, papas fritas, pizzas, gaseosas q son productos procesados, congelados, recalentados, supercargados de grasas y sacarina y sin ningun valor nutritivo.
    Por esa razon la ninez y adolescencia de hoy padece obesidad y presion descontralada. Asi q, parte de la solucion seria quitarse el complejo de inferioridad ante lo extranjero y despues eliminar las golosinas industriales extranjeras y restablecer las naturales nicaraguenses y veran como se acaba el problema!

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