Reportaje

Las vidas se fueron en un instante

  • El fallo judicial contra Hubert Silva condenado por homicidio imprudente
  • Las glorias deportivas del ex manager de los equipos Bóer y Granada fueron aplastadas por un momento de irresponsabilidad y descontrol
  • Los detalles, paso a paso, de uno de los juicios más seguidos por la sociedad nicaragüense
  • Fallo del juez cayó como un rayo en la sala del proceso causando un impactante efecto emocional

Por Elvis Gómez Mena
Corresponsal en Granada

Hubert Silva
Hubert Silva

La sala de juicios tenía un ambiente de expectación, cargado de emociones. El ambiente era muy en la Sala del Juzgado Local Único de Nandaime, que además estaba a reventar. En las miradas de los familiares y amistades de las víctimas fallecidas en uno de los accidentes más duros ocurridos en el país resumía el elevado sentimiento de quiénes pedían una condena ejemplar y otros la piedad del judicial.

Un fuerte dispositivo policial custodiaba a una figura deportiva importante cuyas glorias se escurrían como agua entre los dedos. Desplomado en una silla, el ex pelotero de la selección nacional de béisbol y manager de dos grandes equipos, el Bóer y el Granada, Hubert Alberto Silva Carcache, de 47 años de edad, esperaba la sentencia sin la esperanza de la absolución.

A eso de las diez de la mañana, el juez Jaime Aguilar subió al estrado para dar a conocer su veredicto, en el caso del brutal accidente de tránsito en que murieron cuatro personas.

Cámaras, micrófonos y grabadoras de los medios de comunicación social estaban apiñados en el escritorio del judicial. Muchos reporteros de Granada, Managua y otros departamentos fueron testigos del fallo.

Cuando el licenciado Aguilar anunció que Hubert Silva era culpable del delito de homicidio imprudente, en el público ocurrió algo más allá de lo esperado. Como si se tratase de un rayo portador de un efecto psicológico, en la sala surgió una ola emocional de alegría y satisfacción, entre los familiares de las víctimas que se abrazaron, lloraron, mientras muchas lágrimas corrían en los rostros, un reconocimiento a que el fallo hacía justicia. A mi juicio, este fue un momento electrizante que como corresponsal de LA CALLE vivimos muchas veces, pero no como esta vez.

Paso a paso

Para entender este episodio, hay que reconstruir lo ocurrido. Uno de los dirigentes contemporáneos del béisbol nacional causó un mortal accidente, el pasado 11 de junio, a eso de las 4:50 de la tarde, en el kilómetro 61 de la carretera que une a la granadina ciudad de Nandaime con la capital caraceña, Jinotepe. El saldo de cuatro personas muertas, entre ellas dos menores de edad y cinco más con graves lesiones, todos miembros de una célula familiar, vecinos de Carazo, constituye uno de los accidentes más brutales de la imparable ola de tragedias que han caído sobre el país.

Los lesionados y fallecidos en el choque fueron llevados por cuatro unidades de socorro que llegaron al lugar del hecho para trasladarlos al centro asistencial más cercano, entre ellos Silva Carcache y sus acompañantes, Elizabeth del Socorro Sequeira y Jorge Suárez.

Las investigaciones de los peritos de la Policía de tránsito concluyeron que Hubert Antonio Silva Carcache fue el responsable de la desgracia. La Dirección de Tránsito dijo que el pelotero aventajó a un vehículo invadiendo el carril entre los vehículos, placa GR-8393, conducido por Silva, y el automóvil placa CZ-10382, conducido por Mario José Román Campos, en el que viajaban las víctimas, provocando la colisión frontal entre ambos.

Las personas fallecidas son: Israel Antonio Pérez, 35 años, quien conducía el carro; Leydi Garay, la mamá de los niños María Belén Román, de 3 añitos, y Mario José Román, de 2 años. Dos miembros de la familia fueron trasladados en estado delicado al hospital Lenin Fonseca de Managua.

Después de haber concluido con las investigaciones, la Policía presentó un voluminoso informe al Ministerio Público para que le diera curso por la vía judicial penal.

Fiscal departamental: Conducía de “forma temeraria”.

La titular departamental del Ministerio Público de Granada, licenciada Isolda Ibarra, acusó a Silva Carcache de conducir de forma temeraria e invadir el carril. “Esto es un acto de absoluta irresponsabilidad”, preciso la funcionaria.

En su intervención, en la primera audiencia judicial, la fiscal Ibarra pidió al juez Jaime Aguilar la medida cautelar de prisión preventiva y éste le concedió la petición.

Aguilar admitió la acusación y decretó la prisión preventiva, basado en que el delito imputado a Silva es considerado “muy grave” al fallecer cuatro personas, entre ellas, dos niños, y además causar lesiones fuertes a dos personas más.

Ibarra, quien asistió a la fiscal auxiliar, sindicó a Silva por la muerte de Leydi Yulieth Puerta Garay, de 27 años; Israel Antonio Pérez Vanegas, de 34; María Belén Román Puerta, de tres años, y Mario José Román Puerta, de un año.

Además, la acusación le imputó lesiones graves en perjuicio de Román Campos, de 32 años, y Ney David Román Puerta, de ocho años, todos residentes de la ciudad de Jinotepe.

En la audiencia del 21 de junio realizada a las diez de la mañana, la Fiscalía aportó como elementos de convicción las declaraciones testificales de Mario Román Campos, quien convalece de sus lesiones, de los oficiales de la Policía que realizaron peritaje y levantamiento de croquis del suceso, así como los dictámenes del Instituto de Medicina Legal en el examen forense a las víctimas y resultado del informe técnico, a cargo de oficiales especialistas en ese terreno.

Defensa rechaza acusación

El abogado defensor de Hubert Silva, licenciado Carlos Chavarría, rechazó de entrada la acusación y alegó que Silva no tenía responsabilidad en los eventos expuestos por el Ministerio Público. Chavarría dijo, en favor de su cliente, que no hubo una valoración de las lesiones sufridas por Silva Carcache en el accidente, ni las de sus acompañantes, quienes sufrieron fracturas y lesiones de consideración.

En el desarrollo de la audiencia, Chavarría trató de poner en duda el informe de las autoridades policiales de tránsito expresando que habían ocultado información de los hechos y reclamó porque no fue hecha la prueba de alcoholimetría a Mario Román, tal y como se le hizo a su defendido.

Pide reconstrucción de los hechos

Chavarría pidió al juez la reconstrucción de los hechos sin los vehículos presentes en la escena afirmando que había sido establecida la velocidad a la que eran conducidos ambos automotores al momento del impacto.

También dijo que el estado de salud de Hubert Silva era delicado y por tanto debía estar en su casa pero el juez penal mantuvo la medida cautelar de prisión preventiva.

Juez: Declara culpabilidad

Al concluir las audiencias, Aguilar, juez Local Único de Nandaime, dictó el veredicto de culpabilidad por los delitos de homicidio y lesiones imprudentes a Hubert Alberto Silva Carcache.

El juez culpó a Silva de provocar y causar la muerte de las cuatro personas, entre ellos la madre y sus dos hijos, y dejar con lesiones visibles, psicoemocionales y permanentes, a los sobrevivientes Mario y Nathan Román, padre de los occisos.

A pesar de la avalancha de pruebas en su contra, Hubert, siguió alegando inocencia. “Sigo manteniendo mi inocencia, soy inocente, pero el que tenía la última palabra era el juez, pensaba que la sentencia no era tan dura como la están solicitando, las pruebas de la Fiscalía no estuvieron bien articuladas, así como las causas, nadie quiere matar a nadie, uno viene en la carretera y no sabe lo que va a pasar, esta vez me tocó a mí”, expresó a los periodistas en un tono más reflexiva, el ex manager del equipo Indios del Bóer.

Fiscalía pide 20 años

El Ministerio Público pidió al juez una pena de cuatro años de prisión por cada uno de los fallecidos y dos años adicionales por cada uno de los lesionados, sumando en su petición 20 años de prisión para Silva.

El abogado defensor, Carlos Chavarría, pidió al juez tomar en cuenta, en la tipificación de los delitos cometidos, una atenuante: Silva no tiene antecedentes penales en su contra. Además, pidió, con base en el artículo 141 del Código Procesal Penal de Nicaragua, CPP, que establece de uno a cuatro años de cárcel la pena para quien comete el delito de homicidio imprudente, que solo le aplique la pena mínima de un año por cada uno de los fallecidos.

Al concluir, el juez pidió a las partes de que en caso de inconformidad con la sentencia, pueden hacer uso de los recursos que la ley concede.